¿Cómo es el camino de la evolución interior a través de la sanación?




ADICCIONES, ENFERMEDADES, PROBLEMAS, CONFLICTOS, TRASTORNOS…
¿Cómo es el camino de la evolución interior a través de la sanación?

Hay dos tipos de búsquedas en el ser humano, la mayoría están en el camino de la superficialidad, de querer calmar los síntomas o aliviar los malestares cuando surgen, resolviéndolos desde fuera; y hay otra minoría que intuyen que las soluciones reales son mucho más profundas y complejas; que hay que meterse dentro para solucionar algo de modo que no se vuelva a repetir; que no es tan fácil o simple encontrar una salida auténtica y permanente a las situaciones tan problemáticas que se nos presentan, y que en el fondo sabemos que venimos acarreamos desde hace mucho tiempo.

Cualquier cosa que queramos resolver desde el origen o que queramos cortar de raíz, va a suponer un arduo trabajo de profundización. Las raíces siempre están muy enterradas y en la oscuridad del inconsciente. El pasado constituye gran parte del inconsciente, por ello casi todas las terapias más o menos profundas se dirigen al pasado para detectar carencias o traumas que no se tengan en cuenta o que no se hayan resuelto. Pero el pasado no es donde están todas las raíces. Hay muchos aspectos inherentes a nuestra esencia, a lo que somos, a lo que traemos, a nuestro destino. Es de gran ayuda diferenciar lo que proviene del pasado y lo que es de nuestra esencia. Tanto lo ocurrido en el pasado como las características de nuestra esencia son condicionamientos, unos adquiridos en la vida y otros implantados desde el origen. Es la gran caja de pandora de cada ser humano a la que podemos o no acceder para ver y descubrir las características de nuestros condicionamientos. Me refiero al autoconocimiento de nuestra propia prisión, a la consciencia de nuestros límites, sin lo cual no podremos liberarnos.

En este sentido, sabemos que no son muchos los que quieren emprender semejante proeza de exploración interna para poder solucionar desde donde se originó un determinado problema, enfermedad o desequilibrio; pero es cierto que son cada vez más los que quieren profundizar, los que decepcionados por la corta duración del bienestar que produce resolver algo de manera superficial, se atreven a asomarse a nuevos y desafiantes alternativas de sanación, a través de métodos más complejos, duros e incluso más confrontadores, pero que permitan una sostenibilidad en los resultados que produzcan. Si un método de sanación no es profundo, no es sanación. Puede que sea algo positivo y bueno, pero no se le puede llamar “sanación” a lo que no lo es.



SANACIÓN DESDE LO PROFUNDO.

Cuando hablo de sanación, me refiero a una actitud que se adquiere mediante un proceso de comprensión desde la consciencia y que tiene su desenlace en el corazón, no a un estado definitivo al que se llega o que se alcanza haciendo determinadas cosas o acumulando conocimientos. La sanación se puede apreciar mediante la constatación de uno o varios resultados. Estos son algunos de ellos:

- Encontrar una solución definitiva a algo o resolver un problema o trauma de raíz o desde el origen, comprobando que no se vuelve a manifestar.
- Dejar de preguntar. Permitir que una respuesta responda a todas las preguntas.
- Adquirir una orientación esencial, que ante cualquier momento de pérdida momentánea, nos podamos orientar espontáneamente hacia la salida. Estar conectados a un GPS espiritual que nos marca las coordenadas a todo momento.
- Tener instalada una atención consciente que detecte aquello que interfiere o bloquea el bienestar y la armonía.
- Llegar a comprender que todo lo que ha ocurrido es perfecto y que no se puede cambiar.
- Ser conscientes que estamos metidos en un gran lío existencial de dimensiones insospechables. Y que lo asumimos como parte de un juego que no sabemos quién lo creó ni para qué.
- Entender que la vida es una oportunidad magnífica para amar, disfrutar y ser feliz.

Pero hay más indicios visibles, prácticos y de la vida cotidiana, que demuestran que la sanación está llegando en una persona y se manifiesta de alguna manera como por ejemplo: QUE ES CADA VEZ MÁS FELIZ, QUE DUERME CADA VEZ MEJOR, QUE CASI NO SE ENFADA, QUE ESTÁ EN PAZ, QUE NO SE NEUROTIZA, QUE YA NO EMITE JUICIOS, QUE COMPRENDE LO QUE OCURRE, QUE ESTÁ CON EL CORAZÓN ABIERTO A AMAR… ETC.

Lo que se produce en una persona cuando la sanación llega es conmovedor, pero debemos tener cuidado, porque si al abordar un proceso de sanación nos centramos en los resultados, nos perderemos y nos prostituiremos, cosa que impedirá sanar nada. Los resultados no pueden ser la zanahoria que manipula al conejo para que acceda a la sanación.

La sanación no es un resultado, pero se puede apreciar por los resultados evidentes que se manifiestan. Solo se puede mencionar cuales son las evidencias que demuestran si se ha producido sanación o no, para sincerarnos y reconocer si nos auto-engañamos. Pero para poder activar la energía de la sanación en una persona debemos liberarnos de la búsqueda de resultados y adentrarnos en la indagación profunda de las causas y los orígenes de todo lo que se manifiesta en la vida.



ORIGEN MULTIFACTORIAL.

No hay una sola raíz, sino muchas, que hacen posible la estabilidad y el crecimiento de un árbol. De igual manera ocurre con una enfermedad, una adicción, una conducta destructiva, una manera toxica de relacionarnos, etc. Las razones de la existencia de cada cosa que nos ocurre pueden ser muchas y están diseminadas en lo profundo del inconsciente, son raíces muy variadas que adquieren diferentes direcciones y niveles de profundidad. Cada persona crea su propio cóctel de razones que bebe inconscientemente para estar mal; luego esa pócima enfermiza se le manifiesta de una manera particular, y que está programada para que se repita y repita sin parar. En muchos casos se puede apreciar que ese mecanismo ocurre de la misma manera, y conforman un grupo afín. Por ejemplo, si reunimos a un grupo de adictos e indagamos en las posibles causas de sus adicciones, comprobaremos que hay una similitud en las raíces que se detecten. En esos puntos coincidentes es donde nos centramos y trabajamos en el Retiro de Evolución Interior con uso consciente de Ayahuasca que ofrecemos para superar adicciones. Son raíces coincidentes que nos dan la pauta de una determinada configuración que realizan un determinado grupo de personas. Es muy enriquecedor poder utilizar esta observación para el trabajo con adicciones. Aunque cada persona configura la adicción de una manera única e irrepetible, hay un común denominador entre un determinado grupo de personas que resulta muy útil dilucidar entre todos. Es una manera de activar la consciencia colectiva en la observación de un asunto concreto. Luego se puede ir más allá, facilitando la posibilidad de que cada uno se observe a sí mismo, que penetre y pueda llegar a descubrir el origen dentro de sí mismo.

Llegar al origen de algo es algo muy liberador, es como descubrir de repente que la vida no es real sino que la estamos soñando. El darse cuenta es algo que va sucediendo poco a poco y cada vez más profundamente, produciendo una gran satisfacción al ir descubriendo por uno mismo más y más cosas que estaban ocultas o escondidas. Al principio se vive como un despertar de la consciencia, pero luego se experimenta como una transformación porque ese darse cuenta se realiza en la vida cotidiana. Si un individuo se mantiene firme y consecuente en su proceso de evolución interior llega a un punto en el que va a comenzar a comprender cosas que antes eran imposibles de entender siquiera. El proceso de sanación es un proceso de comprensión, no es un proceso en el que se deben hacer cosas, sino observarlas y a su vez observarse, aceptando, agradeciendo, integrando, asimilando, perdonando, sintiendo… sin juzgar, sin sacar conclusiones. La ansiedad por resolver no ayuda a que un proceso de sanación continúe integro. Pero también llega el momento de decidir y de actuar en la dirección de la salida. Por el hecho de hacer algo determinado no va a ocurrir la sanación; pero, si la sanación ocurre, entonces es obvio que se van a comenzar a hacer determinadas cosas y/o se van a dejar de hacer otras.

La sanación, tal como la propongo, es una energía de gran poder que emerge de la propia consciencia y se instala en el corazón abriendo de par en par las puertas del sentimiento para activar el proceso de reconciliación. En este proceso la consciencia se convierte en una flecha puntiaguda que apunta hacia dentro de uno mismo. Cuando la consciencia apunta solo hacia uno mismo, se va abriendo paso ante tantas capas tectónicas de condicionamientos y mentiras, para llegar al núcleo de lo que somos y convertirse en puro amor; es la impronta existencial más importante que puede experimentar un ser humano, sentir que la existencia le ama y le da la bienvenida. Darse cuenta de lo perfecto que es todo lo ocurrido. Es la reconciliación con el origen.

Es fundamental advertir que, si la consciencia no se convierte en amor queda reducida a un constructo mental que sólo permite analizar e intelectualizar, incluso el sentimiento, el amor y la sanación (porque todo se puede intelectualizar), pero eso no significa que sea real en la vida; intelectualizar es como crear un sueño para creerse que es real.

Si intentas ser consciente y no amas, tu consciencia se secará. Se quedará rancia y no será capaz de hacerte danzar o disfrutar, no estará viva sino que te dará una lejana sensación de lo que es vivir. Por otro lado si intentas amar y te olvidas de ser consciente ese amor se convertirá en una borrachera, incluso en una adicción. El amor sin ser conscientes es el amor que venimos experimentando y comprobando, que causa dolor más que felicidad. Es el tipo de amor que produce todo tipo de adicciones.

Cuando la consciencia se dirige hacia dentro despierta el propio Ser y da lugar al nacimiento del alma, es entonces cuando surge el propio centro y el amor por uno mismo. El camino de la sanación evoluciona hacia dentro y tiene sus pasos: de la consciencia al Ser, del Ser al amor, y del amor hacia la existencia toda. (De paso estoy describiendo el magistral proceso que activa en la mayoría de casos la experiencia con Ayahuasca o la meditación, pero en diferentes niveles de intensidad.)

La consciencia del propio ser y el amor por toda la existencia son dos direcciones de la misma energía de sanación. La consciencia se dirige hacia dentro y el amor se dirige hacia fuera. En medio de ambas direcciones esta el Ser, el reconocimiento y el encuentro con la propia alma. Esto es reconciliación con el origen. El origen de todo está en mí. Es lo que llamo SANACIÓN.

“EXISTO PORQUE ASÍ TENÍA QUE SER Y ME HAGO CARGO DE MI PROPIA EXISTENCIA”.

Pero si nos miramos bien adentro de nosotros mismos y de la situación que vivimos ahora mismo, podremos comprobar que no hemos decidido conscientemente tener el destino que tenemos, no elegimos con consciencia una enfermedad, una adicción o una serie de problemas que se nos manifiestan, ya que el origen de todo ello es multifactorial y proviene del inconsciente; lo tendrá que descubrir cada uno QUE QUIERA; pero sí podemos decidir conscientemente resolver algo, decidir conscientemente buscar soluciones e incluso decidir conscientemente ir a la raíz de cualquier asunto que nos afecte o desequilibre, y con ello tomar la gran decisión de nuestra vida: decidir vivir en y desde la consciencia y el amor.

Es por ello que quienes están en procesos de sanación se muestran mejor, porque van indagando en su consciencia y conectando con el amor. Es lo que nos hace más felices, renueva la esperanza y de manera natural va cambiando conductas inadecuadas o destructivas, disfrutando más la vida.

Todo lo que nos produce sufrimiento, infelicidad o insatisfacción surge a raíz de vivir inconscientemente en una cárcel y además por no ver nuestra potencialidad ni hacer nada por liberarnos.

LA SANACIÓN ES CONSCIENCIA DE LA ESCLAVITUD Y AMOR POR LA LIBERTAD. Si ambas cosas se reúnen en una misma persona y en un mismo momento, se abre un espacio infinito, eterno e ilimitado. Es porque ya se ha llegado al origen de todo aquello que nos limita y que a su vez tiene todo el poder de liberarnos. A partir de ahí, cualquier cosa se puede resolver, cualquier cosa puede suceder. De cualquier cárcel se puede escapar.

Alberto José Varela. 










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