TRATAMIENTO NATURAL DEL INSOMNIO


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INSOMNIO: Se trata de la incapacidad total o parcial para conciliar el sueño habitual, considerándose como tal cuando no se concilia el sueño al acostarse o cuando hay uno o varios despertares por la noche.
Generada la alteración por numerosas causas, no siempre es fácil lograr un remedio que sea curativo, por lo que en la mayoría de los casos el médico se limita a recetar un fármaco paliativo que permite, al menos, descansar al enfermo.
Entre las causas más frecuentes están las de origen emocional, seguidas por las de agotamiento, envejecimiento, por enfermedades, medicamentos o drogas, alergias, carencia de intimidad, ruidos o luces, temor a la oscuridad, o ambientes sofocantes o fríos. También hay insomnios rebeldes a causa del café, coca-cola, té, chocolate o batidos con cacao.
Al menos un 15% de la población mundial padece insomnio habitualmente y, aunque un gran porcentaje toma medicamentos para dormir, no siempre consiguen mejorar la calidad del sueño y sufren adicción a los medicamentos rápidamente.
Con respecto a las horas de sueño consideradas como necesarias o <normales», no hay una cifra universal, aunque está comprobado que los niños cuanto más pequeños necesitan más horas de sueño, quizá por la intensa actividad metabólica, mientras que los ancianos sedentarios descansan con apenas seis horas. Del mismo modo, dependiendo de la estación del año, del trabajo efectuado y hasta de la alimentación, necesitaremos más o menos horas de dormir.
Un sueño reparador depende esencialmente de las dos primeras horas y, si son profundas, el despertar será óptimo. Sin embargo, no siempre después de un día agotador es posible dormir profundamente, pues con frecuencia el cansancio extremo impide conciliar el sueño si no ha existido una fase de adaptación previa.
Para concluir, hay personas que nunca se acostarían, mientras que otras nunca se levantarían.

El DR. ALBUS OWENS obtiene su doctorado en la Emory Clinic Sleep Center perteneciente a la Emory University School of Medicine. Se especializa en la detección de trastornos del sueño como el insomnio, la apnea del sueño, síndrome de las piernas inquietas, los movimientos periódicos de las extremidades, la narcolepsia, el mantenimiento del sueño y parasomnias. En los últimos años ha obtenido un mayor reconocimiento gracias a la publicación de algunos de sus trabajos en diversas revistas académicas del ámbito universitario especializadas en medicina.

Introducción
El insomnio se define como la incapacidad para iniciar el sueño, para mantenerlo, la mala calidad en el dormir o la poca cantidad de tiempo para dormir. La falta de sueño se refleja al día siguiente en una jornada diurna de mala calidad, se está de mal genio o irritable, con dolor de cabeza y dificultad para concentrarse y recordar cosas sencillas.
El sueño es un fenómeno complejo y frágil que consume gran parte de la vida humana e influye de manera determinante en la vigilia. Se puede decir que una buena calidad de sueño es condición necesaria para una vida sana y feliz. No es sorprendente entonces que, ante los problemas personales o médicos, el sueño sea una de las primeras variables que se afecta y aparezca el insomnio. La falta de tratamiento de los problemas de sueño o la resolución inadecuada pueden llevar a un problema crónico, aunque la causa inicial asociada ya haya desaparecido.
Sin embargo, algunos documentos relatan que si el insomne llega a solicitar ayuda para su problema, posiblemente no re-
Introducción
El insomnio se define como la incapacidad para iniciar el sueño, para mantenerlo, la mala calidad en el dormir o la poca cantidad de tiempo para dormir. La falta de sueño se refleja al día siguiente en una jornada diurna de mala calidad, se está de mal genio o irritable, con dolor de cabeza y dificultad para concentrarse y recordar cosas sencillas.
El sueño es un fenómeno complejo y frágil que consume gran parte de la vida humana e influye de manera determinante en la vigilia. Se puede decir que una buena calidad de sueño es condición necesaria para una vida sana y feliz. No es sorprendente entonces que, ante los problemas personales o médicos, el sueño sea una de las primeras variables que se afecta y aparezca el insomnio. La falta de tratamiento de los problemas de sueño o la resolución inadecuada pueden llevar a un problema crónico, aunque la causa inicial asociada ya haya desaparecido.
Sin embargo, algunos documentos relatan que si el insomne llega a solicitar ayuda para su problema, posiblemente no re-
cibirá la suficiente atención clínica o se le formulará cualquier medicamento sin un diagnóstico completo y adecuado. Esto, eventualmente, le llevará a desarrollar un problema de sueño mayor y una serie de problemas personales y sociales asociados.
Además, existen cifras que indican que muchas personas padecen trastornos del sueño y que los profesionales de la salud tendrán que ofrecer alguna respuesta en su práctica clínica. Si se analiza porqué la gente acude al médico y los motivos de la consulta, las quejas sobre alteraciones del sueño son un porcentaje muy bajo. Sólo el 5% de las personas que van al médico general consultan por insomnio. Cuando lo hace, el paciente casi siempre llega solicitando una píldora milagrosa> que le quite el insomnio y le haga dormir. Un porcentaje mayor consulta a las farmacias, donde les venden drogas para dormir sin mayor problema. La gran mayoría de pacientes se acerca al médico con otras quejas además del insomnio y con frecuencia no discuten este problema.
La prevalencia del insomnio a lo largo de la vida es aterradora. El 40% de las mujeres y un 30% de los hombres se quejan de insomnio. Si se evalúan personas mayores de 65 años, una de cada dos se queja de insomnio y una tercera parte de los adultos tiene insomnio crónico. Esto es bastante importante, ya que un 10% presenta un insomnio de tipo grave que requeriría de una valoración en un Centro de Sueño.
Características
Fisiológicamente el sueño puede ser pesado, tan profundo que es difícil que alguien o algo nos saque de él; melancólico o tan triste que nos haga despertar entre sollozos; igualmente podemos caemos de sueño, lo que indicaría que nos llega con tanta intensidad y premura que no lo podemos resistir.
Coger el sueño supone la fase para quedarnos dormidos, aunque no siempre es fácil conciliarlo y no conseguimos dormir aun cuando tengamos necesidad y deseo. Los más inquietos no hablan de dormir, sino de descabezar un sueño o echar un sueño, que es algo así como dormir brevemente, pero lo suficientemente alerta como para que nadie nos coja desprevenidos, y para ello lo hacen en un sofá, casi nunca en la cama.
Dormir a pierna suelta no tiene nada que ver con estas extremidades, sino que se refiere a un sueño tranquilo, intenso, todo lo contrario a tener el sueño de la liebre, expresión popular que nos describe el estado de alerta perenne de estos animales; tan ligero es su sueño que es difícil cogerlos desprevenidos, pues duermen con un ojo abierto y otro cerrado.
Si queremos que nadie nos moleste, encargamos a otra persona que nos guarde el sueño, ya que así conseguiremos llegar al mejor de los sueños, algo así como el Séptimo Cielo o el día del descanso absoluto, tal como hizo Dios sabiamente.
Estar entre sueños es dormitar, ni dormir, ni estar despierto, y lo suelen hacer algunas personas cuando conducen de noche o quienes gustan de realizar ensoñaciones placenteras.
Desvelarse es cuando nos interrumpen el sueño, aunque también se aplica a la imposibilidad de dormir en el momento y lugar habitual, algo que suele ocurrir cuando perdemos el sueño por un amor, una preocupación o una alegría.
Las personas realistas o con poca visión de futuro gustan de quitar el sueño a quienes tienen puesta la mente en las estrellas (o la Luna o las nubes), pues nos hablan de sueños imposibles, aunque en realidad se sienten molestos por que otros sueñen e intenten conseguir cosas grandiosas.
Y todavía nos queda hablar de dormitar, algo que sí, pero que es no, ya que, aunque ligeramente alertas, estamos a punto de caer en las redes de Morfeo, el dios de los sueños. Les suele pasar a los dormilones, personas que han dormido más de lo necesario o que se caen rendidos de sueño, como los niños después de jugar intensamente.
Todas estas definiciones, más ir al cine de las sábanas blancas (acostarse en la cuna), conciliar el sueño (casi como llegar a un acuerdo con el cuerpo) y adormecerse (dormirse lentamente), nos indican que el sueño es algo complejo y con frecuencia difícil de conseguir.
Anatomía del sueño
Un sueño normal parece tener una estructura definida que puede examinarse e identificarse:
Pase uno:
Al comienzo del sueño hay una declaración de lugar y el protagonista queda identificado. Raramente hay una declaración de tiempo. Esta es la Fase de Exposición, donde hay una escena inicial de acción, con todas las personas involucradas presentes, y la situación inicial, o el problema, del sueño se revela.
Pase dos:
En esta parte del sueño la tensión empieza a construirse. La situación se vuelve más complicada y, mientras se desarrolla, hay mucha incertidumbre acerca del resultado de la situación.
Pase tres:
A menudo la situación en el sueño cambiará de repente, o algo firme pasará.
Pase cuatro:
Esta fase no siempre está presente en sueños. Es la solución al dilema del sueño, el resultado o el final del sueño. Esta conclusión del examen final del sueño es un mensaje de la mente inconsciente al consciente. Si el soñador no consigue el mensaje, o si la mente consciente no se involucra con el volumen del sueño, la mente inconsciente seguirá enviando los mismos materiales hasta que se noten.
Los sueños son repetitivos en su volumen y mensaje, aunque no solemos prestarles atención, del mismo modo que bloqueamos los mensajes del inconsciente que pugnan por llegar al consciente.
El sueño fisiológico
A pesar de que pasamos aproximadamente la tercera parte de nuestra vida durmiendo, no fue sino hasta ya avanzado el siglo ww, con la aparición del electroencefalograma, cuando
los investigadores comenzaron a estudiar el sueño seriamente. Desde entonces, han sido divulgadas varias teorías que intentaron explicar qué ocurre a lo largo de la noche. La más antigua es la noción de que, de alguna manera, algo se desconecta por la noche, haciendo que la actividad fisiológica y psicológica llevadas a cabo durante el día cesen, simplemente.
Grupos de parapsicólogos dan otra explicación más interesante a los sueños y mencionan la posibilidad de que en realidad lo soñado sea otra forma de vida, espiritual, imposible de registrar por medios mecánicos. Los sueños en los que se realizan hazañas imposibles (volar, ganar peleas contra gigantes, etc.), serían la compensación a nuestras frustraciones y, cuando al soñar sufrimos, bien sea por amor, abandono o dolor físico, la causa estaría en una conciencia deseosa de apaciguarse o en una puesta en escena de aquello que verdaderamente nos preocupa, pero que durante el día no queremos pasarlo al consciente.
Otros grupos de científicos comienzan a insistir en que el sueño es un proceso activo, mediante el cual se estimulan varios centros cerebrales con el fin de que se produzcan cambios bioquímicos y hormonales necesarios para la salud. También hay quien asegura que se trata de la llegada a un mundo paralelo. Hoy admitimos, hasta cierto punto, que todas estas conclusiones pueden ser ciertas.
Para que nos durmamos tienen que ocurrir dos cosas: tiene que haber una reducción de la actividad en aquellas partes del cerebro que nos mantienen alerta durante el día y, al mismo tiempo, ciertas partes del cerebro, que se conocen como centros del sueño, deben ser activadas. Los medicamen tos hipnóticos y las plantas inductoras del sueño actuarían en esta segunda parte.
Sueño normal y sueño patológico
El sueño normal comienza con un tiempo para conciliarlo de 10 a 30 minutos. Durante la noche presenta una estructura regular con pocos despertares de muy corta duración y un despertar matinal con sensación de descanso, seguido por una vigilia activa y tranquila. Cuando este equilibrio se pierde, se genera un sueño anormal caracterizado por dificultades para iniciar el sueño, con desestructuración de la arquitectura del dormir durante la noche, despertares frecuentes y/o despertar muy temprano.
En general, se llama Trastorno del Sueño (TS) a irregularidades en los parámetros electrofisiológicos, conductuales y/o subjetivos del dormir. Los TS han sido objeto de varias clasificaciones. En los centros especializados en TS se considera la Clasificación Internacional de los Trastornos de Sueño (ISDC) como la más apropiada para la práctica clínica y la investigación que, a diferencia de otras clasificaciones propuestas, se basa más en el posible origen del problema y no en sus síntomas, ya que los síntomas de algunos TS pueden ser similares.
Según esta clasificación, los TS se dividen en:
1. Disomnios: Alteraciones intrínsecas, alteraciones extrínsecas y alteraciones de los ritmos circadianos. Algunos disomnios importantes son el hipersomnio (excesiva somnolencia diurna), el mioclonus nocturno y el síndrome de piernas inquietas (movimientos en las piernas).
Los disomnios son los trastornos del sueño más frecuentes. A diferencia de los parasomnios, originan mayores dificultades objetivas en la vida de las personas que los padecen. A su vez, dentro de los disomnios, el insomnio es el TS más frecuente, más estudiado y para el que hay más tratamientos desarrollados.
2. Parasomnios: Pesadillas, terrores nocturnos, sonambulismo, despertar confusional, etc.
3. Alteraciones relacionadas con enfermedades médicas, psiquiátricas o neurológicas.
4. Alteraciones propuestas: Con entidades en proceso de investigación.
Métodos para medir el sueño
Usando un Polígrafo para registrar el EEG, se ha encontrado que el sueño se presenta en cinco fases distintas y reconocibles:
1. En la fase primera, aquella que entramos según nos quedamos dormidos, es en realidad un estado transitorio entre la vigilia y el sueño, apareciendo en el Polígrafo como una serie de ondas regulares de baja frecuencia llamadas ondas Theta. No hace mucho tiempo, la fase primera fue de gran interés para los investigadores que, siguiendo postulados literarios y científicos, creyeron que las personas son más creativas durante un estado semidespierto. Esperaban, por tanto, que enseñando al sujeto a incrementar la actividad de las ondas, pudiera
aumentar su potencial creativo. Basándose en ello se inventaron las máquinas sintetizadoras de ondas cerebrales que tanto éxito tuvieron hace unos años. Desgraciadamente, y aunque la gente ha sido capaz de emitir más ondas Theta, esta actividad no parece tener mucho efecto sobre el resto de las cosas.
2. La siguiente fase es en realidad la primera fase del sueño propiamente dicho. Si zarandeas a una persona que esté en la primera fase y le preguntas «¿estás despierto?”, probablemente te contestará «no estoy seguro» o .sí, estoy despierto. En esta fase dos, sin embargo, la persona está claramente dormida y el suelo se caracteriza por explosiones rápidas y periódicas de actividad en sus ondas cerebrales.
3. Sigue el descenso nocturno hacia un sueño que se caracteriza ahora por ondas cerebrales lentas y sincrónicas. Esta fase representa, junto con la siguiente, el sueño profundo. Durante ella se segregan ciertas hormonas del crecimiento que ayudan al cuerpo de los adultos a restaurarse a sí mismo y a los niños al desarrollo general. Aunque la pérdida del sueño profundo no es particularmente peligrosa en los adultos, si se desvelan posteriormente, se levantarán doloridos al despertarse. En los niños el bloqueo en la secreción de la hormona del crecimiento alterará su desarrollo.
4. Lo que sucede después del sueño profundo es un fenómeno que ha puesto de cabeza a nuestras tradicionales ideas sobre el sueño. Esta es la fase conocida como REM,
que se puede traducir como «Movimiento rápido del ojo». Desde el momento en que se entra en la fase uno, los ojos comienzan a moverse lentamente de atrás adelante, continuando hasta esta fase cuatro. Al mismo tiempo, la actividad muscular disminuye en todo el cuerpo, cambiando de forma espectacular al entrar en REM. Los ojos comienzan a moverse a gran velocidad y todo el parámetro fisiológico del cuerpo parece enloquecer. La respiración se hace irregular, al igual que el ritmo cardiaco y la tensión sanguínea. Aquí estaría una explicación más del porqué muchos enfermos o ancianos mueren durante el sueño, sin causa aparente. Su debilitado cuerpo no puede soportar las tensiones.
Otro fenómeno que se da son las erecciones genitales en los varones y un aumento del flujo sanguíneo en los de la mujer. En este mismo periodo es cuando tiene lugar lo que se denomina sueño. El REM se llama a veces sueño paradójico, porque, aunque el cerebro está claramente activo, los músculos están profundamente relajados y el cuerpo parcialmente paralizado.
5. Si el sueño profundo tenía que ver con la restauración física del cuerpo, en el sueño REM parecen llevarse a cabo algunas funciones específicas relacionadas con la integración de la memoria y el proceso de la información recogida durante el día. Es como si la mente se convirtiera en una especie de ordenador que nos hace ser capaces de recordar hechos aislados recientes y también vivencias muy antiguas, llegando a darse el caso de
que somos capaces de oír en nuestro cerebro voces del pasado con toda claridad. El súbito despertar de una persona que ha escuchado la voz de un ser querido lejano o incluso muerto, le llega a hacer creer que le estaban hablando allí mismo, a la cabecera de la cama, cuando en realidad ha sido una voz cerebral.
Estos shocks emocionales durante el sueño serían otras de las explicaciones a las muertes durante la noche, las cuales lógicamente nunca se pueden explicar.
Lo que no se sabe con certeza aún es lo que ocurre cuando se priva a una persona de la fase REM durante un periodo de tiempo. Algunos estudios iniciales sugirieron que podían dar lugar a personas desconfiadas e incluso neuróticas. Un estudio que se realizó un estudiante voluntario, al que se privó de la fase del sueño REM durante varias noches, dio como resultado el abandono de éste sin una explicación. Considerado como una persona responsable, se le buscó y se le encontró en una casa de prostitutas, lo que llevó a la absurda conclusión de que la privación del REM destruía la moralidad de las personas. Afortunadamente, posteriores estudios han demostrado lo absurdo de dichas conclusiones y los efectos reales de estas privaciones permanecen aún en el misterio.
Sí sabemos, no obstante, que hay una necesidad biológica del REM y, si a una persona se le despierta en ese momento, el primer signo será un movimiento rápido de los ojos o una bajada de la tensión muscular.
En la segunda fase tendrá que ser despertado con doble intensidad que en la primera. En la tercera habrá que despertarle casi constantemente, ya que ello significa que el durmiente está haciendo un gran esfuerzo para alcanzar su REM. Por otra parte, una persona privada durante algún tiempo del REM necesitará una mayor cantidad de éste cuando se ponga a dormir, con el fin de recuperarse.
Todas estas fases del sueño suceden en patrones rítmicos llamados ciclos del sueño, que se repiten a lo largo del curso de la noche. Comenzamos cayendo en la fase uno, descendemos a la fase dos, tres, cuatro y REM, ascendiendo entonces otra vez. Todo nos lleva unos 90 minutos desde que nos dormimos para completar el ciclo y entrar en REM. Este primer sueño es muy breve, solamente unos segundos, como si el durmiente se esforzara en entrar, y así comienza un ciclo nuevo. El resultado es que nos pasamos la mayoría de las veces en las fases tres y cuatro del sueño profundo, y las horas de la madrugada en la fase REM. Esta es la razón por la que la mayor parte de los sueños se tienen de madrugada y por la que los varones acusan en ese momento un aumento de su deseo sexual.
Estos ciclos del sueño son significativos y, sabiendo en qué fase se acusan los trastornos, se podrán solucionar más fácilmente los problemas. Por ejemplo, los terrores nocturnos de los niños son principalmente un problema del sueño profundo. En contraste, las pesadillas de los adultos ocurren más probablemente de madrugada, ya que son principalmente un problema REM. Igualmente, ciertos ruidos fuertes ocasionarán un despertar más fácilmente si se producen durante la fase uno, que cuando está en sueño profundo. Aquellas personas que padecen de úlceras o angina de pecho pueden empeorar en el periodo que comprende el amanecer, debido a la irregularidad de las funciones corporales, las cuales influyen sobre el sueño.
Las necesidades de sueño
Las necesidades de sueño varían enormemente de uno a otro individuo. Algunas personas funcionan perfectamente con seis horas por la noche, mientras que otros se sienten como muertos con menos de ocho o nueve horas. La mejor forma para determinar cuánto sueño necesitas es simplemente comprobar cómo se siente al día siguiente.
Las únicas generalizaciones que pueden hacerse son:
Primero, que tanto la cantidad de sueño que se necesita como la cantidad de horas que se emplea para dormir, tiende a variar con la edad. Los bebés, por ejemplo, suelen dormir doce horas, mientras que entre los 25 y los 45 años de edad la mayoría de las personas duermen siete horas y media. Posteriormente, en la vejez, se necesitan ocho horas y media, aunque lo normal es que estas horas estén repartidas durante el día y al llegar a la noche muchos ancianos creen que necesitan dormir menos que años antes. También ocurre que sufren un deterioro en la calidad del sueño, no consiguen dormir con profundidad, se despiertan a menudo por la noche desvelados y esto les lleva a creer que necesitan menos horas de sueño.
En segundo lugar, puede decirse que las personas que regularmente duermen más de diez horas o menos de tres por la noche, tienden a morir jóvenes. Pero esto solamente refleja el hecho de que en sí se produce una alteración de la salud, de igual manera que ocurriría llevando otro tipo de vida desordenado.
Obviamente, si ha tenido problemas del sueño, lo primero que hay que hacer es asegurarse que los problemas no son por cuestiones de salud. Una vez descartados éstos, puedes buscar factores psicológicos o ambientales, aunque al igual que el número de horas, varían con el tipo de persona.

 TRATAMIENTO NATURAL DEL INSOMNIO

AUTOR:  OWENS, ALBUS

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