ACV-ICTUS-ACCIDENTE CEREBRO-VASCULAR-





“A medida que la persona envejece, las probabilidades de sufrir un ictus o accidente cerebrovascular (ACV) aumentan de forma permanente. Sin embargo, hay pruebas abrumadoras de que los alimentos pueden disminuir radicalmente las probabilidades de sufrir un ictus y las lesiones que éste deja, e incluso determinar si ha de ser mortal o no. Hasta una ración adicional al día de algún alimento indicado puede reducir entre un 40-60% la probabilidad de sufrir un ictus o de morir por su causa”, nos comenta Carlos Verdú, Nutricionista del Servicio de Neurorrehabilitación del Hospitales Nisa.
El ICTUS es un accidente cerebrovascular, es la pérdida brusca de funciones cerebrales a consecuencia de una alteración vascular. Como avanzábamos, son muchos los sinónimos utilizados para referirnos al ICTUS: ataque cerebral, accidente cerebrovascular, apoplejía…

El ICTUS puede producirse por interrupción del flujo sanguíneo o por hemorragia.
En el primer caso hablamos de Ictus Isquémico, en él, mueren las células cerebrales afectadas por la falta de oxígeno y nutrientes que transporta la sangre, donde distinguimos:

Ictus Trómbótico (Trombosis Cerebral): Es un Ictus cuya causa se debe a un coágulo de sangre (trombo), formado en la pared de una arteria y que bloquea el paso de sangre de una parte del cerebro.

Ictus embólico (Embolia Cerebral): Se trata de un Ictus causada por un coágulo de sangre (émbolo) pero este a diferencia con el anterior, va viajando desde su punto de origen, desde donde se ha formado (puede ser en el corazón), hasta taponar en su viaje alguna vena o arteria.

Ictus Hemodinámico: Cuando se produce un Ictus derivado de una parada cardíaca o una arritmia grave (la falta de Oxígeno que sufre el cerebro la denominamos Anoxia) .

En el segundo caso, los ICTUS son consecuencia de la ruptura de un vaso sanguíneo encefálico, esto es debido a un pico hipertensivo o a un aneurisma, Ictus Hemorrágicos, en los que distinguimos:

Hemorragia Intraparenquimatosa: Es el Ictus Hemorrágico que se debe a la rotura de una arteria, ésta al romperse deja salir su contenido dañando y presionando el tejido que le rodea.

Hemorragia Subaracnoidea: Es un Ictus Hemorrágico que se produce por la rotura de un aneurisma (parte delgada de la pared de una arteria que aumenta su tamaño). Se localiza entre la superficie del cerebro y la parte interna del cráneo.

Los síntomas más comunes:

- Pérdida de fuerza (En el brazo, pierna, cara…)
– Dificultad en la movilidad (dificultades para andar, coordinar, mantener el equilibrio…)
– Dificultades en el lenguaje (Para expresarse, comprender, el lenguaje se vuelve ininteligible…)
– Brusco y fuerte dolor de cabeza
– Dificultades de visión
– Descoordinación








Por norma general el ICTUS es el resultado final de hábitos de vida o circunstancias personales poco saludables.

Entre los factores de riesgo destacamos:

- Edad
- Antecedentes familiares
– Sexo (los varones son más propensos a sufrir un Ictus)
– Hipertensión Arterial
– Enfermedades cardíacas
– Consumo de tabaco y alcohol
– Colesterol
– Diabetes
– …

La relación de estas dos últimas con la probabilidad de sufrir un ICTUS, no es directa, si es evidente su relación con otras enfermedades (visuales, renales, anginas de pecho o infarto, etc.) las cuales, sí aumentan el riesgo de sufrirlos.

Es fundamental prevenir este tipo de enfermedades, intentar controlar los factores de riesgo que hemos mencionado (la tensión arterial, el colesterol, la diabetes…); evitar el tabaco y el alcohol; hacer ejercicio y llevar una dieta sana y equilibrada, evitando así el sobrepeso.



FRUTAS Y HORTALIZAS, PROTECTORES NATURALES DEL CEREBRO

Los alimentos indicados para evitar los accidentes cerebrovasculares son las frutas y las hortalizas. Hace más de una década que las investigadores científicas señalan que comiendo frutas y hortalizas se previene la incidencia de ictus y se mitigan los daños en caso de que ocurra. Un estudio noruego reveló que el riesgo de padecer un ictus era un 45% menor entre los hombres que consumían una buena cantidad de hortalizas.





UNA ZANAHORIA AL DÍA

“Comer zanahorias cinco veces a la semana podría reducir el riesgo de ictus en un 68 %”. Éste es el importante hallazgo de un estudio a gran escala terminado recientemente en Harvard, en el cual se hizo seguimiento a cerca de 90.000 enfermeras durante ocho años. Las espinacas también demostraron ser unos protectores potentes contra los ictus. El efecto protector de la zanahoria, la espinaca y otras hortalizas ricas en carotenos se debe a la actividad antioxidante de ese compuesto, que evita que el colesterol se vuelva tóxico y pueda formar placas y coágulos en las arterias. Otros alimentos ricos en betacaroteno son las hortalizas de hojas de color verde oscuro, como la col rizada y la col común, y también las de color anaranjado oscuro, como el boniato y la calabaza.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Bruselas ha demostrado la importancia de tener mucho betacaroteno y otros tipos de vitamina A en el torrente sanguíneo en caso de sufrir un accidente cerebrovascular. Esa vitamina puede evitar la muerte o la invalidez, según los investigadores, quienes analizaron la sangre de 80 pacientes antes de cumplirse las 24 horas de haber sufrido el ictus y descubrieron que los pacientes con cantidades superiores de vitamina A, incluso betacaroteno, tenían mayores probabilidades de sobrevivir, de sufrir un menor daño neurológico y de recuperarse completamente.



“Coma tan sólo una ración adicional de alimentos ricos en potasio (400 mg) todos los días se puede reducir en un 40% el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular”. Eso fue lo que los investigadores descubrieron analizando las dietas de un grupo de 859 personas de más de 50 años, residentes en el sur de California. Los investigadores documentaron que una pequeña diferencia de potasio en la dieta permitió predecir quienes morirían de un accidente cerebrovascular 12 años después. Ese margen decisivo de 400 mg de potasio es tan ínfimo, que se obtiene con una porción de algunas frutas y hortalizas. Los alimentos ricos en potasio ayudan a reducir la presión arterial y preservan la elasticidad y la función normal de las paredes arteriales, inmunizando los vasos sanguíneos contra el daño producido por la presión alta.

Si usted supiera que le ayudaría a proteger su cerebro contra esa catástrofe devastadora y muchas veces irreversible que es un accidente o derrame cerebral, ¿no consideraría la posibilidad de comer todos los días un trozo más de melón, media palta, una papa asada, diez damascos, media taza de chauchas?

 TÉ VERDE.

“Para evitar los accidentes cerebrovasculares, beba té, en particular té verde”. Un estudio reciente en el que participaron casi 6.000 mujeres de más de 40 años realizado por los médicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tohoku (Japón), reveló que las mujeres que bebían al menos cinco tazas de té verde al día tenían la mitad de probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular. Este estudio es el primero de su tipo en el cual se ha encontrado una relación directa entre el té verde y la prevención de los ictus, aunque otros estudios anteriores realizados en Japón, China y los Estados Unidos habían revelado la propiedad del té verde de reducir la presión sanguínea.

La explicación de la capacidad del té para evitar los accidentes cerebrovasculares puede estar en la alta concentración de antioxidantes y la protección que éstos ofrecen a los vasos sanguíneos.


EL PELIGRO DE LA SAL

Aunque a usted no le produzca un aumento de la presión arterial, podría de todas maneras dañarle los tejidos cerebrales al fomentar la producción de pequeños derrames cerebrales .
 Esto es de particular importancia en las personas de más de 65 años y en el caso de los afroamericanos, dos grupos especialmente vulnerables al daño producido por la sal.


EL ALCOHOL...???


Las pruebas más recientes indican que el alcohol en poca cantidad podría ser una salvación contra los accidentes cerebrovasculares, pero en exceso, por el contrario, podría causarlos. Investigadores británicos informaron que la vulnerabilidad a los accidentes cerebrovasculares hemorrágicos o a los producidos por coágulos (isquémicos) era entre un 60 o un 70 % menor entre los bebedores de una o dos copas al día en comparación con los abstemios.

En cambio los bebedores asiduos (tres o cuatro copas al día ) tenían una propensión tres veces mayor a los accidentes cerebrovasculares en comparación con las personas que no bebían. ¡Peor aún!: se demostró que los bebedores asiduos eran seis veces más propensos a los accidentes cerebrovasculares, de acuerdo con un estudio de la universidad de Helsinki. Los neurólogos finlandeses nos recuerdan que el alcohol es veneno para el cerebro y, en dosis grandes, promueve las embolias, los coágulos y la isquemia a causa de los cambios sanguíneos y la contracción vascular.


En conclusión una o dos copas al día podría beneficiarlo, si usted bebe. Sin embargo, no debe comenzar a beber sólo para evitar un accidente cerebrovascular. Las personas que beben mucho deben seguir este consejo y reducir el consumo de alcohol.

POSIBLES CAUSAS EMOCIONALES:
Este tipo de dolencia está vinculado con la circulación sanguínea y los vasos sanguíneos.
Puede manifestarse en varias situaciones que todas están vinculadas con el amor.
Este tipo de accidente es una reacción muy fuerte, un “no” categórico a una situación que me niego a vivir.
Vivo una resistencia o una amargura interior relacionada con el amor, el proceso de la vida, los cambios y los acontecimientos (incapacidad, vejez, muerte...).
La primera manifestación de este tipo de dolencia es la alta presión causada por el encogimiento o el estrechamiento de mis arterias que expresan el amor.
La presión sube porque intento conservar las cosas como son. La arteria afectada se sitúa al nivel del cerebro, sede de los principios fundamentales de mi existencia.
Esta arteria puede encoger, hacer rupturas y lastimar gravemente el tejido cerebral y la actividad general del cerebro. Un achaque grave (o un coagulo sanguíneo) puede causar la muerte o la parálisis.
Me duele tanto interiormente que deseo dejar este universo! Mis dolores interiores y las emociones disimuladas y reprimidas me impiden expresar todo mi potencial de amor. Todos mis miedos se amplían (la pérdida de un ser querido, la entrada en una residencia de jubilados, la soledad y la ausencia de sostén afectivo, lejos de la gente a quien amo, menos atención y de cuidados, etc.) y mi vida ya no vale la pena ser vivida.
Ya no consigo adaptarme a los cambios futuros porque es demasiado duro para mí.

Un miedo a perder mi autonomía asociado a un golpe emocional puede hacerme vivir esta situación.
La parte del cerebro afectada así como las funciones que se vinculan a ella (palabra, locomoción, equilibrio, etc.) me indican bajo cual aspecto se manifiesta este miedo a mi vida. Puedo tener la sensación de coger los medios en lo que quiera vivir.
Puede que viva una tensión tan grande en mi medio familiar o de trabajo que la tensión acumulada se libera por este estallido de alegría de vivir (la sangre) que simboliza toda la pena que vivo en esta situación.
Según si el accidente se vive en la parte derecha del cerebro (lado intuitivo) o del lado izquierdo (lado racional), podré identificar más el mensaje que me da mi cuerpo, hacer la paz conmigo mismo y restablecerme más rápidamente.
Visualizo mi cerebro inmerso en un líquido hecho de luz blanca y dorada para permitir a todas mis células nerviosas regenerarse o repartir el trabajo de un nuevo modo para que pueda recobrar la salud más rápidamente.

http://saikualternativo.blogspot.com.ar/



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