CURACIÓN POR EL PENSAMIENTO -NOESITERAPIA- (FUNDAMENTOS BIOLÓGICOS)


Y LA LUZ SE HIZO..


Te voy a contar un caso muy significativo al respecto.
Se trataba de un enfermo con una retinopatía diabética. El paciente
había sufrido muchas hemorragias retinianas que opacificaron su
vítreo; estaba ciego. Sólo era capaz de distinguir la silueta de la gente,
luces y sombras.
Eminentes oftalmólogos en Gran Bretaña y España no encontraron
solución a su problema; la ceguera llegaría en breve plazo.
Acostado en el diván, le digo que vamos a buscar solución a sus
diferentes problemas. Vamos a tratar de controlar las hemorragias que
se producen por el anormal estado de los capilares de su retina.
Para esto, le enseño a anestesiarse psicológicamente un brazo.
Le clavo una aguja en un brazo y, al quitarla, sale una gota de sangre.
Le digo que hay que evitar que, en sucesivos pinchazos, salga ni una
gota más. Debe pensar que se produce una hemostasia perfecta y que,
a pesar de los pinchazos, no sangrará.
En efecto, así sucede: no perdió más sangre.
Debe programar lo que necesita para los vasos de su retina, de manera
que no tengan nuevas hemorragias.
Pero hay otro problema para el que debemos encontrar solución, y es
que el vítreo de sus ojos está opacificado por la sangre de las
anteriores hemorragias.
Le digo sobre la marcha: "Mira, los físicos nucleares han comprobado
que, cuando las partículas elementales del átomo, sometidas a grandes
aceleraciones, chocan entre sí, aparecen nuevas partículas".
“La pregunta es ¿de dónde surgieron esas nuevas partículas? Y la
respuesta es que la energía que el acelerador había transmitido a las
partículas se condensó en forma de materia.”
Continúo: “Las propiedades físicoquímicas de una sustancia
cualquiera, y por tanto, su posible transparencia como parte de esas
propiedades, van a depender de la forma en que se combinen los
electrones, protones, neutrones, etc., de cada átomo. Y, a la vez, de
que los diferentes átomos se unan de una u otra manera para formar
una molécula determinada...”
Le digo: “Tu espíritu es el mejor acelerador de partículas. Yo no sé en
qué tendrán que convertirse la hemoglobina y los hematíes para que
sean transparentes a la luz, pero, sin duda que en tu inconsciente está
la solución.”
Mientras le decía esto le caen dos grandes lagrimones y, mirándome a
la cara, me dice: “Ángel, yo creía que llevabas barba... “
¡Hasta qué punto no veía... y ahora empezaba a ver!
Sale de mi consulta distinguiendo, sin lupa, las letras del periódico, y
no sólo las de la cabecera sino también las letras más pequeñas que
encabezan las diferentes columnas del mismo.
Días después me llama para decirme que veía mejor las siluetas de los
jugadores en un partido de fútbol retransmitido por televisión. Y
alguna semana después recibo una carta en la que me dice que se ha
comprado coche nuevo, que ve perfectamente y que piensa conducirlo
toda su vida.
El caso de este paciente, con su peculiar historia clínica, fue recogido
por la BBC para el programa “Your life in their hands”, emitido en
Mayo de 1991. El paciente expuso sus extraordinarias vivencias, y
tanto él como yo fuimos interrogados ante la cámara de la BBC por
los médicos que la televisión británica traía como asesores.
Después de aquella primera visita, sigue curado y así hasta la edición
de este libro
Las sustancias que opacificaban sus ojos se hicieron transparentes a la
luz gracias a la energía de su pensamiento.
El pensamiento es el principal responsable del bien y del mal en la
vida de los seres humanos.
Si somos conscientes de esto, debemos usar nuestro pensamiento con
gran respeto e inteligencia.

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