INFUSIÓN DE HOJAS DE GRAVIOLA.



Ya en 1976, el Dr. Jerry Mc Laughlin de la Universidad de Purdue descubrió las acetogeninas de la anonácea graviola. Estas acetogeninas son unos poderosos agentes anticancerígenos. 
El Instituto Nacional de Cáncer continuó las investigaciones en esta línea y pudo comprobar su efectividad tanto en el cáncer de colon como de próstata. Por su parte, el National Health Center lo utilizó para tratar otros tipos de cáncer, como el gástrico, de riñones y de mamas. 
En Corea del Sur, la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Católica ha realizado estudios comparativos con la adriamicina, un medicamento quimioterápico, en tratamientos de cáncer de pulmón. 
Como puedes ver, existen varios estudios que avalan la eficacia de esta infusión en la lucha contra el cáncer y, a día de hoy, aún se sigue investigando en este sentido. Nunca debemos olvidar todas las soluciones que nos brinda la naturaleza.
La naturaleza tiene todo lo que necesitamos para curarnos. 
Solo tenemos que saber qué utilizar y cómo utilizarlo. 
Hace mucho tiempo que se utiliza la pulpa de la guanábana para la lucha contra el cáncer. 
Pero hay una solución incluso más potente que la fruta misma: una infusión con sus hojas. 

Ingredientes 

1 taza de agua 5 hojas de guanábana o graviola 1 cucharada de miel (opcional) 

Método de preparación 

Antes de nada, debes poner a hervir el agua. 
Cuando ya esté hirviendo, añade las hojas de guanábana y déjalas hervir durante 3 minutos. 
Cuando pase ese tiempo, apaga el fuego y déjalo reposar otros tres minutos. Finalmente, cuela la infusión y tómala cuando puedas. 
Si su sabor es demasiado fuerte, puedes agregar la cucharada de miel opcional para endulzarla.

Este remedio no tiene efectos negativos. No obstante, no es recomendable consumirlo si se padece la enfermedad de Parkinson.





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