EFECTOS DE LA MÚSICA EN NOSOTROS.





Cuando aún estamos en el vientre materno, lo primero que desarrollamos es el oído; a las doce semanas ya nos movemos espontáneamente y nuestros nervios, pulmones y diafragma empiezan a sincronizarse con
los primeros patrones de sonido absorbidos por nuestro sistema
nervioso: escuchamos el latido del corazón de mamá, los ruidos
de su digestión, su respiración, su voz a través del líquido amniótico,
e incluso captamos los sonidos o voces del exterior.
El doctor Alfred Tomatis, usando cámaras de fibras ópticas,
descubrió que el niño mueve un músculo específico del brazo o .de
la pierna, por ejemplo, cuando escucha un fonema específico. 
En cada uno estudiado, el músculo que reacciona es diferente, pero cada
vez que un fonema es pronunciado siempre es el mismo músculo
el que se mueve. Esta conexión inicial entre respuesta muscular y
sonidos nos sugiere la posibilidad de repetir el estímulo para que
ocurra el aprendizaje. Como existen aproximadamente cincuenta
fonemas en el mundo, esta respuesta motora del bebé le permite,
aún sin nacer, aprender un idioma desde el seno materno.1
El doctor Tomatis también afirma que es muy importante que
la madre escoja el tipo de música que escuchará su bebé. Él recomienda
la música de Mozart. ¿Por qué? Porque las vibraciones
que produce activan y sincronizan los movimientos del bebé de tal
manera que su cerebro recibe una vibración rítmica y armoniosa y
su respuesta será igualmente rítmica y armoniosa.
A los cinco meses de gestación respondemos a los fonemas del
lenguaje que pronuncia nuestra mamá. A las veinticuatro semanas
desplegamos movimientos rápidos de ojos mientras dormimos y
respondemos a la música parpadeando y moviéndonos como al
son de un baile. Al séptimo mes se piensa que efectuamos movimientos
más por libre elección que por simple reflejo condicionado.

Cuando nacemos nuestro oído es perfecto; su capacidad disminuye
con el paso del tiempo. El oído será nuestra primera defensa:
podremos "apagar" nuestro oído dominante al dormir, pero, si un
sonido no nos es familiar, este oído dominante se activará y nos
asustaremos y tal vez gritemos pidiendo ayuda. Ya adultos, también
utilizamos este increíble mecanismo para mantenernos alerta
ante el peligro cuando dormimos en un lugar desconocido.
El oído es uno de los sentidos más importantes porque a través
de el entran las vibraciones al cerebro, algo crucial en el aprendizaje.
Si estamos expuestos durante grandes periodos de tiempo a
sonidos fuertes y constantes, especialmente a un volumen exagerado
(como el de una discoteca), destruiremos las delicadas células
pilosas del oído que transmiten la vibración y se reducirá la
agudeza acústica.
The New York Times comentaba el 16 de noviembre de 1982 la
siguiente noticia:
El mes pasado, mientras trataba de avistar un submarino soviético
cuya presencia sospechaba, la marina sueca tuvo dificultades para encontrar marinos con muy buen oído para poder usar correctamente
los instrumentos de escucha. "El oído de un considerable número de
jóvenes —ha dicho el capitán de la marina— parece haber sido permanentemente dañado por años de escucha de música rock."
El mismo artículo ofrecía una investigación japonesa de 1982 en
la cual se habían encontrado severas dificultades auditivas en muchos
jóvenes, la mayoría habituados a las discotecas: en algunos
su capacidad auditiva era similar a la de hombres de entre sesenta
y sesenta y nueve años; proseguía el artículo: estos jóvenes entran
en el ejército con los oídos a punto de jubilarse.
El ruido produce efectos psicológicos nocivos, vuelve a las personas
insociables, predispone a la ira y genera un comportamiento
agresivo. Por tanto, protejamos nuestro oído de vibraciones
estrepitosas y volúmenes muy altos, pues el daño que nos podrían
causar sería irreversible. 
Siempre podemos elegir lo mejor.
El doctor Tomatis descubrió que fuertes vibraciones sonoras
desempeñan una parte importante en el mantenimiento de la alerta
y la energía en el sistema nervioso. 
En los años sesenta, cuando
investigó los monasterios de Francia donde cientos de monjes que
habían cambiado el canto gregoriano por cantos en francés desertaban
de la vida religiosa, descubrió que éstos necesitaban dormir
más, eran menos productivos y tendían a enfermar con mayor
frecuencia. El canto gregoriano, con un registro de vibración alto
y rico en armónicos, creaba condiciones especiales para la oración
de los monjes; quienes habían abandonado la vida monacal no lo
hacían por falta de vocación, sino porque ya no podían orar con
las nuevas vibraciones del francés ?
Tomatis aplicó este conocimiento a los trabajadores de fábricas
que habían perdido el oído para los tonos altos por el constante
ruido; igualmente se mostraban con frecuencia adormilados y su
producción se había desplomado. Haciéndoles escuchar música
como la barroca, que genera ondas cerebrales armónicas, logró
que incrementaran su productividad noventa y cinco por ciento.

El mismo afirma: "El oído está diseñado para energetizar el cerebro y el cuerpo".

A continuación, basándome en las investigaciones del doctor
Lozanov, nacido en Bulgaria y experto en hipnopedia, te propongo
varios tipos de música:
• Música barroca para superaprendizaje.
• Música para aprendizaje activo.
• Música para revitalizar el cerebro.

SELECCIONES DE MÚSICA BARROCA PARA SUPERAPRENDIZAJE
• Vivaldi
Largo del "Invierno" de Las cuatro estaciones
Largo del Concierto en re mayor para guitarra y cuerdas
Largo del Concierto en do mayor para mandolina y clavicordio
• Telemann
Largo de la Doble fantasía en sol mayor para clavicordio
• Bach
Largo del Concierto para clavicordio en fa menor Opus 1056
Aire para la cuerda de sol
Largo para el Concierto de clavicordio en do mayor Opus 975
• Corelli
Largo del Concierto número 10 en fa mayor
• Albinioni
Adagio en sol para cuerdas
• Caudioso
Largo del Concierto para mandolina y cuerdas
• Pachelbel
Canon en re
La música barroca logra estados y condiciones propicios para el
aprendizaje, pues tiene un ritmo de sesenta golpes, que equivalen
a los latidos del corazón cuando estamos tranquilos y reposados.
Por eso sincroniza su ritmo al de nuestros latidos de forma inmediata
y el cerebro al registrarla manda una señal al cuerpo para
mantenerlo tranquilo y en alerta.
También los músicos barrocos preferían tonos graves, porque
la onda que produce el sonido es más larga, lo que provoca que el
cerebro alcance ondas bajas, como la alfa, e inmediatamente se
relaje.
Es importante combinar la música barroca de 60 tiempos,
como el Canon de Pachelbel, con la de 80 tiempos, como los
Conciertos grossos de Hándel y usarla al inicio de la clase, al
comenzar una actividad, un examen y mantenerla como música de
fondo durante el estudio.
SELECCIONES MUSICALES PARA EL APRENDIZAJE ACTIVO
• Mozart
Sinfonía Praga.
Sinfonía Haffner
Concierto para violín y orquesta número 5 en la mayor
Concierto para violín y orquesta número 4 en re mayor
Concierto para piano y orquesta número 18 en si sostenido mayor
Concierto para piano y orquesta número 23 en la mayor
• Beethoven
Concierto para violín y orquesta en re mayor Opus 61
Concierto número 1 para piano y orquesta en si sostenido
• Brahms
Concierto para violín y orquesta número 1 en sol menor Opus 26
• Tchaikovsky
Concierto número 1 para piano y orquesta
• Chopin
Todos los valses
• Haydn
Sinfonía número 67 en fa mayor
Sinfonía número 68 en do mayor
Las selecciones para el aprendizaje activo poseen una vibración
más corta que la música barroca; la agilidad en las notas y el aumento
en el ritmo provocan en la persona un estado de alerta constante
manteniéndola en condiciones de lograr un aprendizaje más activo,
esto es, con más interacción mente/cuerpo.
SELECCIONES MUSICALES PARA REVITALIZAR EL CEREBRO
• Mozart
Conciertos para violín 1, 2, 3, 4 y 5
Sinfonías 29, 32, 39 y 40
Sinfonía concertante

Contradanzas y todos los cuartetos para cuerdas


APRENDE MEJOR CON GIMNASIA CEREBRAL
En cuanto a la música para revitalizar el cerebro, proporciona nueva
energía y lo dispone para cualquier aprendizaje. ¿Qué tal si
empiezas a escuchar algo de esta música por curiosidad? Pronto
notarás resultados que tal vez ni imaginas.

El efecto general de la música propuesta es el de un "masaje
sónico". Al eliminar la tensión del trabajo mental intenso, ayudará a
centrar la atención hacia dentro en vez de hacia fuera. Quizá entremos
en un estado de plácido sueño debido al carácter sumamente
estructurado de la música y seguramente acelerarás tu aprendizaje.

Con esta música mantendrás un control completo, superalerta,
lúcido y consciente de todo lo que sucede. No es una elección
personal ni tiene nada que ver con gustos propios; es una música
específica (pautas sónicas) para un objetivo específico.

También es benéfica la música que incorpora sonidos de la naturaleza
—los del mar o el viento— o cantos de pájaros, tal vez de
la selva o de un día lluvioso; este contacto con la naturaleza aquieta
nuestro interior y nuestro cerebro produce vibraciones armónicas
que forman las condiciones para disfrutar nuestro aprendizaje.

También Don Campbell descubrió que la música de Mozart
estimula la inteligencia, el aprendizaje, (como en la Sinfonía #14),
la creatividad y la imaginación (como en el Cuarteto #21).
Alguna música, en especial como la de Stephen Halpern y su
Spectrum suite, está compuesta ex profeso para vibrar en diferentes
colores y cada nota determinada para hacer vibrar el cerebro con
cada color, empezando por el rojo, continuando por todo el espectro
de colores, terminando por el morado, y funciona de maravilla.
¡Qué sueño tan hermoso sería que antes de comenzar una clase
escucháramos durante cinco minutos música barroca y luego un
fondo musical de aprendizaje activo! ¡Los resultados serían inmediatos
y efectivos! ¡Sería como preparar previamente el cerebro
para aprender de una manera fácil y rápida! Tú puedes crear y
experimentar tus propias combinaciones. ¡Inténtalo! ¡Puedes convertirte
en un facilitador de tu propio aprendizaje y del de los demás

APRENDE MEJOR con GIMNASIA CEREBRAL Luz María Ibarra


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