QUÉ ES LA TROMBOSIS Y COMO PREVENIRLA.



La trombosis venosa profunda (TVP) es una patología del sistema circulatorio que se produce cuando una vena o arteria se obstruye por la formación de un trombo, el cual se compone de células y sangre coagulada.
Este causa una inflamación crónica de las paredes arteriales, que impide el paso adecuado del flujo sanguíneo y desencadena otros síntomas que desmejoran la calidad de vida.
En la mayor parte de los casos se produce en las extremidades inferiores, las mismas que también desarrollan las indeseadas venas várices.
Su aparición está asociada con una disminución de la velocidad de la circulación, el aumento del espesor de la sangre y alteraciones en la calidad de las venas.
En mínimos casos la condición pasa a ser una embolia, que es cuando el coágulo se desprende y viaja en el torrente sanguíneo, pudiendo quedar atrapado en el cerebro, los pulmones u otros órganos vitales en los que causa graves lesiones.
Aunque muchos de los casos se han relacionado con factores genéticos, está comprobado que los hábitos de vida y la misma vejez puede conducir al desarrollo de esta afección.

Síntomas de una trombosis venosa en las piernas

¿Qué síntomas nos pueden poner en alerta de que estamos sufriendo una trombosis venosa? Bien, en primer lugar hemos de saber que podemos sufrir dos tipos de trombosis, una más superficial y otra más severa que ocasionaría sin duda un riesgo más elevado. Ten en cuenta los síntomas asociados a cada problema:
1. Trombosis venosa superficial: Según nos explican los médicos, en este caso nos daríamos cuenta de inmediato. Lo que veríamos es que alguna zona de nuestras varices ha aumentado de tamaño hasta convertirse en una especie de cordón bastante duro al tacto y de color azulado. Se ve a simple vista y, además, resulta muy doloroso. Sentimos esa zona muy caliente y con una presión casi insoportable al final del día. Debemos ir con cuidado con este tipo de trombosis superficial porque, además de ser el primer paso en ocasiones hacia una posterior trombosis profunda, es frecuente que suframos infecciones, o lo que se conoce como “flebitis”.
2. Trombosis venosa profunda: Lamentablemente, hemos de decir que, en la mayoría de los casos, en el momento en que la trombosis superficial deriva en una profunda, no nos damos cuenta. Ahora bien, hemos de estar alerta con las siguientes sensaciones:
  • Una presión muy elevada en esa parte donde tenemos esas varices más evidentes e inflamadas con forma de “cordón azulado”.
  • Un calor casi insoportable en esa parte.
  • Un hormigueo que asciende por la pierna hasta la ingle.
  • La pierna se queda muy dura, la tocamos con la mano y la percibimos muy rígida.
  • Mucho cuidado cuando la piel de la pierna se vuelve azulada, o incluso se queda sin color, muy pálida. Esto último sería resultado de que la sangre arterial llega ya con mucha dificultad.

¿Podemos prevenir una trombosis venosa?

Bien, en primer lugar hemos de decir que el problema de las varices tiene casi siempre un origen genético. El factor hereditario más unos hábitos de vida incorrectos, donde al sedentarismo se le suma a veces una alimentación inadecuada o el sobrepeso, harán sin duda que, al final, padezcamos de varices.
Cuando veas que en tus piernas empiezan a aparecer varices, será el momento en que debamos empezar a poner todos nuestros esfuerzos para que no derive en una trombosis venosa superficial:
  • Haz ejercicio todos los días, el salir a andar media hora, por ejemplo, ayuda mucho. La natación o el pasear en bici son dos opciones también muy adecuadas.
  • Date duchas frías en las piernas.
  • Evita la sal en tu dieta, así como el azúcar, las grasas, la bollería, los refrescos, la harina blanca refinada… Es decir, todos esos alimentos que van a ocasionar que tengamos una mala circulación sanguínea.
  • Bebe muchos líquidos, jugos naturales e infusiones como la cola de caballo, el poleo o la infusión de romero.
  • Existe una planta muy adecuada para tratar las varices, y con la cual se elaboran cremas muy efectivas. Se trata del “castaño de Indias”. Puedes encontrarlo en las farmacias y, como decimos, es muy efectivo para tratar esas varices aún superficiales.
  • En el caso de que ya padezcas trombosis venosa primaria, y de que tus venas tengan un relieve muy evidente y un color azulado que se vea a simple vista, consulta siempre con tu médico la posibilidad de una operación. El riesgo de padecer un posible trombo siempre estará presente: es como una especie de “espada de Damocles” muy peligrosa. Así que sigue siempre el consejo de tu médico.
Debido a esto, es importante que todos tomen consciencia y adopten aquellas costumbres que logran reducir el riesgo.

1. Hacer actividad física

Una de las claves principales para prevenir la trombosis es la práctica regular de actividad física. Este hábito saludable no solo ayuda a mantener un peso estable sino que tiene increíbles beneficios sobre el sistema cardiovascular y circulatorio.
Actividades aeróbicas de bajo impacto, como las caminatas o nadar resultan beneficiosas para el adecuado flujo sanguíneo.
Dedicarle, por lo menos, 30 minutos al día a una rutina de entrenamiento físicoservirá para evitar la formación de trombos y venas várices.

2. Abandonar el cigarrillo

Los efectos nocivos del cigarrillo impactan de forma directa el sistema respiratorio, pero este también acarrea otras graves consecuencias en órganos vitales para la salud.
Sus tóxicos químicos se van acumulando en el torrente sanguíneo, reduciendo el oxígeno y haciendo la sangre más espesa.
Con el paso del tiempo se van formando coágulos que obstruyen las arterias hasta dar lugar a la trombosis.
Abandonar este hábito es determinante para una buena salud circulatoria y cardíaca. Aunque no se consigue de manera inmediata, está demostrado que sí se puede dejar de manera gradual.

3. Mantener un peso adecuado

Las personas con exceso de peso tienen un riesgo más elevado de trombosis debido a la presión que tienen que soportar las venas de sus piernas.
Esta condición incrementa el riesgo de enfermedades del corazón y disminuye de forma significativa la calidad de vida.
Además, la obesidad conduce a un desequilibrio en los niveles de colesterol y triglicéridos, dos lípidos que pueden ocasionar obstrucción arterial.
La mejor forma de llegar a un peso saludable y equilibrado es adoptando una dieta balanceada, baja en calorías, apoyada con la práctica diaria de una rutina de ejercicios.

4. Evitar permanecer sentados por mucho tiempo

El permanecer sentados por mucho tiempo es un factor que aumenta los riesgos de problemas en la circulación.
La falta de movimiento en las piernas durante muchas horas conduce a padecer retención de líquidos y dificulta el buen flujo sanguíneo.
Si por cuestiones de estudio, trabajo o entretenimiento no queda otra que estar sentados, lo recomendado es hacer varios ejercicios de estiramiento durante la jornada.
Caminar unos minutos dentro de la casa o la oficina, elevar las piernas por unos instantes o subir y bajar las escaleras son algunas de las formas de darle un impulso al sistema circulatorio.
Así mismo, es primordial evitar cruzar las piernas por tiempo prolongado. Aunque aún no ha suficiente evidencia científica, se cree que este hábito tiene relación con la obstrucción de la sangre en las piernas.

5. Adoptar una buena alimentación

Los nutrientes que se le proporcionan al organismo mediante los alimentos son esenciales para prevenir la formación de trombos y venas várices.
El consumo de alimentos ricos en vitamina C, por ejemplo, aumenta la producción de colágeno y elastina, dos sustancias que ayudan a mantener la elasticidad de las paredes arteriales.
También se debe incluir más vitamina E, sustancia antioxidante que evita la oxidación de colesterol para prevenir la coagulación.
No hay que olvidar una buena dosis de vitamina K, esencial para reducir la actividad de una proteína llamada GLA de la matriz, que se relaciona con las venas várices y la trombosis.
Algunos alimentos recomendados son:
  • La naranja.
  • La mandarina.
  • El pomelo.
  • El kiwi.
  • El mango.
  • El brócoli.
  • Las fresas.
  • Las almendras.
  • El aguacate.
  • El germen de trigo.
Es muy importante atender a todas estas recomendaciones ya que, de una u otra form,a todos tenemos el riesgo de desarrollar esta condición al llegar a ciertas etapas de nuestra vida.

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