Un ejercicio sencillo para determinar cuál hemisferio cerebral predomina en tí

Ejercicio para determinar cual hemisferio cerebral es el predominante




 ¿Hacia qué lado gira la bailarina?
Cada uno de nosotros percibirá que gira hacia el lado dominante de nuestro cerebro. Es decir, si eres diestro, girará hacia la derecha. Y zurdo a la izquierda. Esto es porque el hemisferio cerebral que domina percibe de inmediato y mas rápido el estímulo; sin embargo, esto no significa que no puedas ver que gire hacia el otro lado. Sigue leyendo . . .
TIPS para ver que gira hacia el otro lado:
1) Parpadea algunas veces, suficiente para que veas que en alguno de esos parpadeos cambia de dirección.
2) Enfoca tu mirada en la esquina superior derecha de la pantalla y veras que cambiará la dirección.
Así permitirás que tu otro hemisferio asimile la imagen y la traduzca.
PARA FINALIZAR  . . .
Algunas personas veran que gira a un lado en particular, otras veran que gira hacia ambos lados alternadamente, ¿qué significa esto?
Aparentemente el ser capaz de percibir la figura girando hacia ambos lados alternadamente pudiera expresar que el cerebro está más desarrollado y que la creatividad y el Coeficiente Intelectual pueden ser más alto que lo normal. Haz la prueba!

Vía dominiumundi




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ESTRÉS Y SALUD.




El estrés es un sentimiento de tensión física y emocional que puede aparecer como una reacción del cuerpo ante diferentes situaciones o pensamientos, por lo general causado por la frustración, la furia y los nervios.
En pequeños grados se puede hablar del estrés como algo positivo, ya que la reacción en el cuerpo puede evitar que corramos un peligro o una situación de riesgo.
Sin embargo, la mayoría de personas experimentan un tipo de tensión fuerte que puede derivar serios problemas de salud física y emocional.
Con el estilo de vida moderno tan agitado, los casos de personas con este problema van en aumento y el trastorno va incrementando de grado, por lo que es más difícil de controlar.

El estrés tiene un impacto mayor sobre tu salusd de lo que te  imaginas.
Si el estrés afecta la respuesta inmunológica este debería afectar igualmente la capacidad del cuerpo de sanarse a sí mismo.
No sólo que entorpece la habilidad de nuestro cuerpo para luchar contra las infecciones y sanar las heridas, sino que la inflamación crónica también aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas, osteoporosis, y diabetes tipo 2.


Más aún, debido a la respuesta inmunológica crónica que causa el estrés normal este puede incrementar el riesgo a alergias que ocurren cuando el cuerpo produce una respuesta inmunológica contra algo que no es realmente peligroso como el polen.
Un reciente estudio de la Asociación Americana de psicología (APA) encontró que un 40% de las personas adultas con estrés tienen problemas para dormir.
Un nivel de estrés elevado puede provocar un aumento del colesterol, así como de la presión arterial, por lo que podría causar problemas a nivel coronario
Pero, además el estrés está relacionado con las alteraciones de algunos órganos del cuerpo y  puede disminuir tu calidad de vida




 8 órganos afectados por este trastorno.
Piel
La tensión causada por este trastorno hace que el cuerpo reaccione con una respuesta inflamatoria que en la piel provoca la obstrucción en los poros. El taponamiento hace que la piel se enrojezca y se forme sebo o pus.
El estrés se puede es una de las causas de la aparición de acné en tu rostro.
Pulmones
Los pulmones se ven afectados al debilitarse su función y disminuir su respuesta inmunológica ante agentes externos.
Un estudio revelado por la Universidad de Sao Paulo reveló que podría existir una relación entre el asma y el estrés
Corazón
Al provocar una tensión permanente, los niveles elevados de estrés influyen en el incremento del colesterol, la presión arterial y los triglicéridos del torrente sanguíneo.
En un artículo de la Biblioteca nacional de Medicina de Estados Unidos reveló que las personas que sufren de estrés crónico tienen problemas con su ritmo cardíaco.
Ojos
Un estudio de la Clínica Baviera – Instituto Oftalmológico Europeo sugiere que el exceso de estrés físico y emocional puede provocar temblor en los ojos debido a que logra excitar un pequeño músculo que cumple la función de elevar los párpados.
Además, también se relacionó el estrés con la inflamación y la visión borrosa.
Hígado
La acumulación de hormonas del estrés provoca alteración de unas células que están en el hígado llamadas linfocitos citolíticos, que son las responsables de destruir los hepatocitos, provocando que se reagudicen las enfermedades propias del hígado.
Cerebro
Tener demasiado estrés aumenta la producción de una hormona llamada cortisol. El exceso de cortisol puede afectar de forma negativa el cortex frontal que es el responsable de la toma de decisiones y de la memoria.
Riñones
Al incrementar los niveles de cortisol por culpa del estrés, algunos órganos se pueden ver afectados por la excreción renal de fosfato que, a su vez, puede ocasionar debilidad muscular, alteraciones óseas como raquitismo, entre otros.
Intestinos
La salud intestinal tiene una gran influencia sobre la salud en general y por esto es muy importante cuidar del colon y de todo el aparato digestivo.
Cuando el estrés aumenta, empiezan a surgir problemas en el colon y esto puede provocar síntomas como gases, dolor abdominal o inflamación.
¿Cómo combatir el exceso de estrés?
Para eliminar el estrés cuando se está convirtiendo en una parte de tu estilo de vida, puedes tener en cuenta algunas pautas que contribuyen a combatirlo y eliminarlo para que no afecte tu salud.
LEE AQUÍ:



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La Mayoría de las Personas Comen con Demasiada Frecuencia para Bajar de Peso


Ayuno


Mientras que hay muchos factores potenciales que contribuyen a no poder bajar de peso, si ese es su caso, cuando come podría ser tan importante que lo que come.
En más de 30 años de práctica médica, el ayuno intermitente es una de las formas más efectivas que jamás haya visto para eliminar el exceso de peso. Esto se debe a dos razones:
  • Ayuda a mejorar su sensibilidad a la insulina y a la leptina.
  • "Resetea" su cuerpo para que queme más efectivamente la grasa como combustible.
Comer muy cerca de la hora de ir a dormir es otro factor en cuanto al horario de las comidas, que podría tener serias consecuencia para la salud.
Hay evidencia convincente que muestra que cuando suministra combustible a la mitocondria a la hora de dormir, un momento en el que no lo necesita, se filtran grandes cantidades de electrones que liberan especies reactivas al oxígeno, como los radicales libres.
Estos radicales libres dañan su ADN mitocondrial y eventualmente el nuclear. También hay evidencia que indica que la mitocondria de las células de cáncer está dañada uniformemente, así que lo último que debería hacer es comer justo antes de irse a dormir.

Si tiene problemas suprarrenales serios, lo mejor es que los resuelva antes de implementar el ayuno intermitente.
También, si su meta es tener músculos grandes, probablemente el ayuno intermitente no sea la mejor estrategia. Aunque prácticamente eliminar el riesgo de padecer cáncer y vivir mucho más tiempo es una mejor opción para la mayoría de nosotros.

Ayunar 12 Horas o Más al Día Podría Ser la Clave Para Perder Peso Exitosamente


Ayunar en la noche durante 10 a 12 horas podría hacer mucho más que sólo limitar el consumo de exceso de calorías:
Incluso sin cambiar el consumo diario de calorías, un ayuno nocturno largo parece 'resetear' el reloj circadiano que está trastornado por comer todo el día, todos los días y mejora la capacidad del cuerpo para quemar las calorías extras.
Mientras que a los seres humanos no se les puede quitar la comida durante medio día, los autores escribieron que, el 'ritmo errático diario de comer/ayunar…puede ser manipulado para obtener los beneficios deseados para la salud
Para evaluar la validez de su afirmación, los investigadores reclutaron a ocho de los participantes originales para un pequeño estudio piloto, en el que el único cambio alimenticio fue restringir sus comidas a un periodo de 10 a 12 horas diarias.
Durante las 12 a 14 horas restantes, ayunaban. Después de cuatro meses, los participantes habían perdido en promedio más de siete libras.
Y, a pesar de que no habían recibido la instrucción específica de reducir sus calorías, de todas formas, terminaron por reducirlas en un promedio de 20 por ciento. Además de perder peso, los participantes también reportaron dormir mejor y tener mayores niveles de energía.

El Ayuno Temporal Imita la Restricción Calórica de Largo Plazo

La restricción calórica ha sido una de las pocas intervenciones que ha demostrado consistentemente promover la longevidad. Pero, vivir una vida al borde de la inanición es demasiado difícil para la mayoría de las personas.
Pero, como demostró recientemente un estudio dirigido por Valter Longo, no comer de vez en cuando, imita efectivamente las dietas de restricción calórica continua y brinda muchos de sus mismos beneficios.

Los Beneficios Basados en la Evidencia del Ayuno Intermitente

Mientras que la pérdida de peso podría ser uno de los efectos más obvios del ayuno intermitente, ciertamente no es el único. Otros beneficios para la salud relacionados con el ayuno intermitente son:9,10
Mejor desempeño de la reparación celular y procesos de eliminación de desechosMenor riesgo de cáncer
Ajustes hormonales que ayudan a liberar la grasa corporal almacenada, como menores niveles de insulina y mayor liberación de la hormona de crecimiento humano (HCH)Mejoría en los factores de riesgo de enfermedades cardiacas, como presión arterial, niveles de colesterol, triglicéridos y marcadores de la inflamación
Cambios genéticos y moleculares benéficos, relacionados con la longevidad y la prevención de las enfermedadesMayor salud cerebral y menor riesgo de enfermedades degenerativas, como Alzheimer (gracia a la reducción de la inflamación, estrés oxidativo, niveles de azúcar en la sangre y mayor sensibilidad a la insulina).
Menos estrés oxidativo e inflamaciónMayor esperanza de vida

Horarios del Ayuno Intermitente

El ayuno intermitente cubre una variedad de horarios de ayuno diferentes. Sin embargo, como regla general, el ayuno intermitente involucra disminuir las calorías en total o en parte, ya sea un par de días a la semana, de vez en cuando, o incluso diario, como en el caso del régimen alimenticio que uso yo. La "mejor" forma es la que usted pueda seguir realmente. He aquí un resumen corto de diferentes horarios de comidas:
Restrinja sus comidas diarias a un periodo de 6 a 8 horas (la clave es desayunar o cenar, pero no hacer las dos comidas)Durante los últimos dos años, he sugerido que se salte el desayuno y consuma sus primeros alimentos en la comida del medio día. Sin embargo, para algunas personas es realmente difícil saltarse el desayuno. Más recientemente, he redefinido mi punto de vista sobre esta estrategia. Realmente no importa cuál comida se salte – el desayuno o la cena – siempre y cuando se salte una de las dos. La clave que hay que recordar es consumir alimentos tan sólo dentro de un periodo de seis a ocho horas consecutivas cada día y evitar los alimentos durante al menos tres horas antes de irse a dormir.

Siempre y cuando restrinja sus alimentos a este periodo, puede decidir si desea desayunar y comer a medio día, o comer a medio día y cenar, pero evite desayunar y/ocenar. Si elige cenar, es importante que evite comer al menos tres horas antes de irse a dormir.

Recientemente he apreciado que este es otro factor importante que puede ayudarle a optimizar su función mitocondrial y prevenir el daño celular.
El Ayuno 5:2En el plan 5:2, del cual el mayor defensor es el Dr. Michael Mosley, durante los días de ayuno baja su consumo de alimentos a un cuarto de sus calorías diarias (alrededor de 600 calorías para los hombres y cerca de 500 para las mujeres), además de tomar suficiente agua y té. En los otros cinco días de la semana, puede comer de forma normal.
Ayuno en Días AlternosLa Dra. Krista Varady es partidaria del protocolo del ayuno en días alternos, el cual funciona exactamente como se oye: un día no, un día sí. Si se suma el tiempo que pasa dormido, el ayuno puede llegar a ser de hasta 32 a 36 horas.
La Dieta del Guerrero (de Ori Hofmekler)Este es un protocolo diseñado para mejorar su fitness al hacer ejercicio en estado de ayuno. Entrevisté a Ori y he publicado artículos detallados sobre este tema anteriormente. Su plan pide 20 horas de ayuno y cuatro horas de "festín". Se hace ejercicio durante el día en estado de ayuno. Tiene permitido consumir vegetales crudos durante su ayuno, pero no proteína, la cual está reservada para el "festín" o para las comidas de recuperación posteriores al ejercicio. 
Comer, Detenerse, Comer (creada por Brad Pilon)En este protocolo, ayuna durante las 24 horas del día una o dos veces a la semana. Debe romper su ayuno con una comida de tamaño normal (es decir, evite atiborrarse cuando termine su ayuno) y puede mantener un programa regular de ejercicio, sin ninguna recomendación especial durante los días de entrenamiento.

Ayunar durante 24 horas puede ser difícil para algunas personas, pero llevar una alimentación alta en grasas y baja en carbohidratos puede hacer que su ayuno de 24 horas sea más fácil, ya que una alimentación alta en grasas tiende a normalizar las hormonas del hambre y brindarle mayor saciedad durante largos periodos de tiempo.
LeanGains (un protocolo de ayuno de Martin Berkhan)Este es un ayuno diario de 14 a 16 horas, durante el cual no consume nada más que líquidos sin calorías. El tiempo que pasa dormido está incluido en este periodo de tiempo, lo que le da entre 8 y 10 horas al día para comer.

Este protocolo está diseñado con el ejercicio regular en mente, con índices específicos de nutrientes para los días de entrenamiento y para los días de descanso y está dirigido a aquellas personas que quieran eliminar el exceso de grasa y aumentar su masa muscular. Por lo tanto, es mejor para aquellas personas que hacen ejercicio y levantan pesas cada semana y que puedan tolerar el entrenamiento en estado de ayuno.

¿Debe Ayunar Intermitentemente por el Resto de su Vida?

Mientras que mucha personas, una vez que se han acostumbrado, terminan apegándose al ayuno intermitente a largo plazo, usted no tiene que continuar para siempre, si no se siente atraído a hacerlo. Si necesita perder 50 libras, requeriría alrededor de seis meses de ayuno intermitente, después de lo cual puede volver a comer de forma más regular.
Sólo manténgase atento de su sensibilidad a la insulina; si su nivel comienza a elevarse de nuevo, lo ideal sería regresar al horario del ayuno intermitente durante un periodo de tiempo. Sin embargo, le recomiendo que ponga mucha atención a sus elecciones alimenticias. Incluso en los días que no ayune, creo que es importante llevar una alimentación que:
  • Esté basada en ALIMENTOS REALES, idealmente orgánicos o locales.
  • Sea alta en grasas saludables. Aquellas personas que son resistentes a la insulina se beneficiarán de consumir entre el 50 y el 85 de sus calorías diarias en la forma de grasas saludables, como aguacates o frutos secos .
  • Cantidades moderadas de proteína de alta calidad Mayormente, no necesitará más de 40 a 80 gramos de proteína al día.
  • Vegetales frescos ilimitados.

Contraindicaciones del Ayuno Intermitente

Mientras que el ayuno intermitente brinda muchos beneficios a la salud y ha demostrado ser una estrategia muy efectiva para perder peso, no es adecuada siempre para todas las personas. También es importante recordar que cuando ayuna, es MÁS importante nutrirse adecuadamente, así que si actualmente lleva una alimentación a base de productos procesados, sería mejor que PRIMERO cambie los alimentos que consume. Debe enfocarse en comer ALIMENTOS REALES.
Una vez que ha agarrado el truco de cómo cocinar desde cero, puede comenzar a experimentar con el ayuno intermitente. Para muchas personas, cambiar los alimentos procesados por los enteros puede ser ideal para tratar el exceso de peso y la resistencia a la insulina - especialmente en conjunto con el ejercicio regular.
Dicho esto, hay ocasiones en las que el ayuno podría estar contraindicado. Si es hipoglucémico, diabético o está embarazada (o en lactancia) sería mejor evitar cualquier tipo de ayuno u horario de comidas hasta que haya normalizado sus niveles de glucosa e insulina en la sangre o que haya destetado a su bebé.
Otras categorías de personas que sería mejor que evitaran el ayuno son aquellas que viven bajo estrés crónico y aquellas con un trastorno del cortisol o aquellas que desean competir atléticamente y desarrollar una gran masa muscular.
Una de las claves para eliminar la hipoglucemia es eliminar los azúcares, especialmente la fructosa, de su alimentación. También será útil eliminar los granos y reemplazarlos con mayores cantidades de proteínas de alta calidad y grasas saludables. Sin embargo, tomará tiempo en regularizar el azúcar en su sangre.
Lo ideal es poner especial atención a las señales y síntomas de la hipoglucemia y si sospecha que va de bajada, asegúrese de comer algo. El alimento ideal sería el aceite de coco, ya que no empeorará sus niveles de insulina y se metaboliza relativamente rápido en energía.
En cuanto a las mujeres embarazadas o en lactancia, no creo que ayunar sería una buena idea. Su bebé necesita suficientes nutrientes, durante y después del parto y no hay investigaciones que apoyen el ayuno durante este periodo importante. En cambio, concéntrese en mejorar su nutrición durante este tiempo fundamental.
Una alimentación con suficientes alimentos crudos, orgánicos y biodinámicos y alimentos altos en grasas saludables, en conjunto con proteínas de alta calidad le darán a su bebé un buen comienzo saludable.
También debería asegurarse de optimizar sus niveles de vitamina D y de consumir suficientes alimentos fermentados y cultivados para optimizar su flora intestinal – y subsecuentemente, la de su bebé. 

 http://ejercicios.mercola.com/sitios/ejercicios/archivo/2015/10/16/ayuno-intermitente-para-perder-de-peso.aspx






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La extinción del niño sano


No sólo los laboratorios hacen uso sistemático de tácticas de promoción cuestionables y alianzas interesadas con el cuerpo médico. En pediatría, la promoción agresiva de fórmulas “nutracéuticas” y “terapéuticas” –importadas y de alto costo– constituye una práctica habitual y en vertiginoso aumento.
Una estrategia dominante actualmente es la “patologización” indiscriminada de fenómenos normales en el lactante menor (especialmente antes de los 3 meses) y su presunta resolución con fórmulas hipoalergénicas. El terreno es fértil para la profecía autocumplida, pues los fenómenos propios del desarrollo, como llanto, cólicos, regurgitación, despertares nocturnos, erupciones cutáneas, etc. están destinados a resolverse espontáneamente, generalmente a partir de los 3 meses. En un reciente congreso internacional realizado en Chile, un conferencista promovía –ante medio millar de personas– el uso de ciertos productos para el cólico infantil, señalando su efectividad en un 70% de los casos al cabo de 4 a 6 semanas de uso. Por definición, ¡ésa es la historia natural del cólico infantil! Así fue descrita por los clásicos y corroborada por la investigación contemporánea.
Esta estrategia ha resultado un verdadero éxito comercial y mediático, generando una preocupación masiva en las madres y familias de los lactantes, mientras se distribuyen incentivos a granel entre los prescriptores. Estos reciben además la información técnica de parte de las propias compañías, alineando así sus conocimientos con los intereses de éstas. Los productos referidos son prescritos a un porcentaje considerable de los lactantes que consultan (sobre todo en sectores de nivel socioeconómico más alto).
“ Los cursos y congresos promovidos por muchas sociedades científicas son un reflejo de los intereses de las compañías patrocinadoras.”
Esta situación es especialmente notoria en el ámbito de las alergias alimentarias. Si bien hay datos que muestran un aumento de dichas alergias en las últimas décadas, las prácticas observadas en nuestro país (y en otros) pocas veces se basan en la evidencia “dura”. Los criterios diagnósticos se han vuelto extremadamente difusos, muchas veces en forma deliberada y bajo el impulso de las partes interesadas. Los diagnósticos se apoyan en pruebas de laboratorio inespecíficas, no validadas o francamente erróneas. Algunas de las cifras presentadas se basan en autodiagnóstico de pacientes en encuestas poblacionales.
Hay otros factores implicados en este fenómeno médico-sociológico. Entre ellos, la cantidad e intensidad de los temores y aprensiones que se observan en una alta proporción de los padres y madres de hoy. Éstos están relacionados con el desconocimiento de la fisiología del niño sano, de sus variantes normales y de los fenómenos propios del desarrollo infantil, no sólo por parte de la población general sino también de muchos médicos (sobre todo de reciente egreso). El nivel de exposición a la biología del niño sano y a la puericultura en los currículos pediátricos de algunas universidades parece francamente insuficiente. Las actividades prácticas suelen centralizarse en campos terciarios (atención de patologías), a expensas de la supervisión de salud de la díada madre-hijo y del enfoque familiar y comunitario.
El clima de consumismo imperante en el área de la salud estimula en las familias el fenómeno de “doctor shopping” y la búsqueda de segundas y terceras opiniones. Se multiplican las consultas por motivos banales y la medicalización (y medicación) de molestias menores. Padres que se presentan como clientes exigentes (“¡para eso pago!”) demandan para sus hijos una especie de “inmunidad absoluta”. El nacimiento, el crecimiento y la crianza deben ser perfectos, exentos de dolencias y de las vicisitudes propias de la condición humana. No se aceptan resfríos, ni quejas, ni llantos, ni desvelos, ni sarpullidos, ni muchas deposiciones ni pocas, ni regurgitaciones, ni gases, ni despertares intempestivos ni variantes temperamentales en los niños.
Los medios, especialmente la TV y las revistas “femeninas”, con su énfasis en los testimonios dramáticos y casos aberrantes, contribuyen a la patologización de fenómenos habituales en los niños, fomentando en la población una preocupación excesiva ante situaciones manejables. A menudo vemos en reportajes y entrevistas a connotados “gurús” promoviendo el uso de costosas panaceas (casualmente en sincronía con las compañías fabricantes). Las complejas redes de intereses que involucran a medios de comunicación, compañías farmacéuticas (o de alimentos) e instituciones de salud, por regla general pasan desapercibidas a ojos de televidentes y lectores.
Las sociedades científicas, volcadas hacia adentro, muchas veces desconocen las repercusiones que sus recomendaciones tienen sobre el cuerpo médico no especializado, los medios, el público y la salud de la población. A mayor especialización y menor orientación biopsicosocial, mayor es la probabilidad de que sus normativas –unilaterales y a menudo dogmáticas– entren en conflicto con intereses naturales de la comunidad, como la promoción de la lactancia materna, el cuidado responsable del lactante y del niño y la contención de costos en salud.
“ Los medios, especialmente la TV y las revistas “femeninas”, con su énfasis en los testimonios dramáticos y casos aberrantes, contribuyen a la patologización de fenómenos habituales en los niños, fomentando en la población una preocupación excesiva ante situaciones manejables.”
Los cursos y congresos promovidos por muchas sociedades científicas son un reflejo de los intereses de las compañías patrocinadoras. Rara vez se encontrará, por tanto, que enfaticen (o siquiera incluyan) actualizaciones en temas como lactancia materna, alimentación infantil saludable o biología del resfrío común (en oposición a la creciente y perniciosa tendencia a conferir carácter crónico y ominoso a las infecciones respiratorias banales de la infancia, que son parte constitutiva de la vida en sociedad del ser humano). Los conferencistas invitados suelen ser elegidos (o “sugeridos”) por los auspiciadores o pertenecer a su nómina de speakers pagados. Los temas a tratar –como los expositores– a menudo pasan por el filtro (explícito o implícito) de dichas corporaciones. Abundan los regalos y las chucherías de toda índole para los asistentes, con el nombre y logo del producto “estrella”. El espectáculo en ocasiones es cuasi-circense.
En tales instancias de Educación Continua, los asistentes –en buena parte jóvenes profesionales sin oportunidad de acceder a programas educativos formales– siguen con devoción y candor las ponencias presentadas, internalizando de manera literal los contenidos.
Cada año, laboratorios y compañías de alimentos no escatiman en gastos para financiar el periplo latinoamericano de investigadores extranjeros que presentan sus convenientes resultados y que encuentran tribuna libre y aquiescencia de parte de las jefaturas de centros académicos y clínicos (donde las promociones se realizan incluso en el horario oficial de las reuniones clínicas).
Algunas compañías han impulsado la creación de foros en internet donde madres, padres y otros “interesados” discuten informalmente los problemas que ameritan el uso de ciertos medicamentos y productos. Allí se demonizan los malestares normales del lactante, se solidariza con las sufrientes familias y se describen las virtudes de tal o cual producto. La compañía interesada permanece en las sombras. Muchas veces los foristas promueven agresivas acciones de lobby para que el (carísimo) producto llegue a ser una necesidad colectiva y, por ende, objeto de subsidios estatales (un precioso ejemplo de políticas regresivas).
Escasea la investigación local dirigida a caracterizar la naturaleza y efectos de la patologización de los fenómenos normales, así como sus costos económicos y sociales. Por ejemplo, el masivo aumento de las licencias médicas por supuesta enfermedad grave del niño menor –responsable de una escalada en costos de salud durante casi dos décadas–, prácticamente no mereció investigaciones de carácter científico en el país.
Las universidades, por su parte, cada vez más centran sus intereses investigativos en grandes proyectos sobre terapias farmacológicas, financiados por laboratorios internacionales, o en proyectos de prestigio –muchas veces personalistas– característicamente en el campo de la biología molecular. Las entidades con interés en Salud Pública –públicas o privadas, universitarias o estatales– tienden por su parte a incursionar en el terreno tradicional de la demografía y de las políticas económicas o de gestión. Lo que ocurre en la calle, en los hogares o en la consulta médica rara vez es investigado por los ámbitos académicos, aún cuando moldeen en forma fundamental las creencias y procederes de la población.
Tampoco la rigurosa Medicina Basada en Evidencia (MBE), cuyo insumo son los datos publicados en la literatura, suele hacerse cargo de estos temas. Por lo demás, la proletarización de la práctica clínica –especialmente en Atención Primaria– deja a los profesionales desinformados respecto de las fuentes de evidencia en las que debieran apoyar sus decisiones. En este contexto, los visitadores médicos y las compañías farmacéuticas y de alimentos se hacen cargo a sus anchas –con sus propios énfasis, contenidos, trucos y obsequios– de la educación continua de gran parte de la profesión médica.
Los grandes temas de salud no tienen sponsor. Ante la irresistible presión de situaciones como las antes descritas, que actúan concertadamente, los grandes perdedores serán siempre los temas huérfanos de mecenas corporativos: la lactancia natural, las prácticas saludables en la crianza y la alimentación del niño, el autocuidado, la resolución espontánea de las dolencias banales y autolimitadas. En suma, el concepto global de “niño sano” o “niño normal”. Frente a las potentes fuerzas mercantiles y de la cultura imperante que insisten en desvirtuarlo, patologizando todas y cada una de sus características, el concepto de niño sano constituye hoy en día una concepción casi subversiva.

La extinción del niño sano


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Elizabeth Kübler-Ross: La connotada científica que confirmó que sí existe el Más Allá

Esta médico y psiquiatra suiza recabó centenares de testimonios de experiencias extracorporales, lo que la llevó a concluir que “la muerte no era un fin, sino un radiante comienzo”.
La doctora suiza Elizabeth Kübler-Ross se convirtió en el siglo XX en una de las mayores expertas mundiales en el tétrico campo de la muerte, al implementar modernos cuidados paliativos con personas moribundas para que éstas afrontaran el fin de su vida con serenidad y hasta con alegría (en su libro “On death and dying”, de 1969, que versa sobre la muerte y el acto de morir, describe las diferentes fases del enfermo según se aproxima su muerte, esto es, la negación, ira, negociación, depresión y aceptación). Sin embargo, esta médico, psiquiatra y escritora nacida en Zurich en 1926 también se transformó en una pionera en el campo de la investigación de las experiencias cercanas a la muerte, lo que le permitió concluir algo que espantó a muchos de sus colegas: sí existe vida después de la muerte.
La férrea formación científica de esta doctora, que se graduó en psiquiatría en Estados Unidos, recibiendo posteriormente 23 doctorados honoríficos, se pondría a prueba luego de que a lo largo de su prolongada práctica profesional los enfermos moribundos a los que trataba le relataran una serie de increíbles experiencias paranormales, lo que la motivó a indagar si existía el Más Allá o la vida después de la muerte. Así, se dedicó a estudiar miles de casos, a través del mundo entero, de personas de distinta edad (la más joven tenía dos años, y la mayor, 97 años), raza y religión, que habían sido declaradas clínicamente muertas y que fueron llamadas de nuevo a la vida.
“El primer caso que me asombró fue el de una paciente de apellido Schwartz, que estuvo clínicamente muerta mientras se encontraba internada en un hospital. Ella se vio deslizarse lenta y tranquilamente fuera de su cuerpo físico y pronto flotó a una cierta distancia por encima de su cama. Nos contaba, con humor, cómo desde allí miraba su cuerpo extendido, que le parecía pálido y feo. Se encontraba extrañada y sorprendida, pero no asustada ni espantada. Nos contó cómo vio llegar al equipo de reanimación y nos explicó con detalle quién llegó primero y quién último. No sólo escuchó claramente cada palabra de la conversación, sino que pudo leer igualmente los pensamientos de cada uno. Tenía ganas de interpelarlos para decirles que no se dieran prisa puesto que se encontraba bien, pero pronto comprendió que los demás no la oían. La señora Schwartz decidió entonces detener sus esfuerzos y perdió su conciencia. Fue declarada muerta cuarenta y cinco minutos después de empezar la reanimación, y dio signos de vida después, viviendo todavía un año y medio más. Su relato no fue el único. Mucha gente abandona su cuerpo en el transcurso de una reanimación o una intervención quirúrgica y observa, efectivamente, dicha intervención”.
La doctora Kübler-Ross añade que “otro caso bastante dramático fue el de un hombre que perdió a sus suegros, a su mujer y a sus ocho hijos, que murieron carbonizados luego que la furgoneta en la que viajaban chocara con un camión cargado con carburante. Cuando el hombre se enteró del accidente permaneció semanas en estado de shock, no se volvió a presentar al trabajo, no era capaz de hablar con nadie, intentó buscar refugio en el alcohol y las drogas, y terminó tirado en la cuneta, en el sentido literal de la palabra. Su último recuerdo que tenía de esa vida que llevó durante dos años fue que estaba acostado, borracho y drogado, sobre un camino bastante sucio que bordeaba un bosque. Sólo tenía un pensamiento: no vivir más y reunirse de nuevo con su familia. Entonces, cuando se encontraba tirado en ese camino, fue atropellado por un vehículo que no alcanzó a verlo. En ese preciso momento se encontró él mismo a algunos metros por encima del lugar del accidente, mirando su cuerpo gravemente herido que yacía en la carretera. Entonces apareció su familia ante él, radiante de luminosidad y de amor. Una feliz sonrisa sobre cada rostro. Se comunicaron con él sin hablar, sólo por transmisión del pensamiento, y le hicieron saber la alegría y la felicidad que el reencuentro les proporcionaba. El hombre no fue capaz de darnos a conocer el tiempo que duró esa comunicación, pero nos dijo que quedó tan violentamente turbado frente a la salud, la belleza, el resplandor que ofrecían sus seres queridos, lo mismo que la aceptación de su actual vida y su amor incondicional, que juró no tocarlos ni seguirlos, sino volver a su cuerpo terrestre para comunicar al mundo lo que acababa de vivir, y de ese modo reparar sus vanas tentativas de suicidio. Enseguida se volvió a encontrar en el lugar del accidente y observó a distancia cómo el chofer estiraba su cuerpo en el interior del vehículo. Llegó la ambulancia y vio cómo lo transportaban a la sala de urgencias de un hospital. Cuando despertó y se recuperó, se juró a sí mismo no morirse mientras no hubiese tenido ocasión de compartir la experiencia de una vida después de la muerte con la mayor cantidad de gente posible”.
La doctora Kübler-Ross añadió “que investigamos casos de pacientes que estuvieron clínicamente muertos durante algunos minutos y pudieron explicarnos con precisión cómo los sacaron el cuerpo del coche accidentado con dos o tres sopletes. O de personas que incluso nos detallaron el número de la matricula del coche que los atropelló y continuó su ruta sin detenerse. Una de mis enfermas que sufría esclerosis y que sólo podía desplazarse utilizando una silla de ruedas, lo primero que me dijo al volver de una experiencia en el umbral de la muerte fue: «Doctora Ross, ¡Yo podía bailar de nuevo!», o niñas que a consecuencia de una quimioterapia perdieron el pelo y me dijeron después de una experiencia semejante: «Tenía de nuevo mis rizos». Parecían que se volvían perfectos. Muchos de mis escépticos colegas me decían: «Se trata sólo de una proyección del deseo o de una fantasía provocada por la falta de oxígeno.» Les respondí que algunos pacientes que sufrían de ceguera total nos contaron con detalle no sólo el aspecto de la habitación en la que se encontraban en aquel momento, sino que también fueron capaces de decirnos quién entró primero en la habitación para reanimarlos, además de describirnos con precisión el aspecto y la ropa de todos los que estaban presentes”.
La muerte no existe
La doctora Kübler-Ross aseguró que después de investigar estos casos concluyó que la muerte no existía en realidad, pues ésta sería no más que el abandono del cuerpo físico, de la misma manera que la mariposa deja su capullo de seda. ”Ninguno de mis enfermos que vivió una experiencia del umbral de la muerte tuvo a continuación miedo a morir. Ni uno sólo de ellos, ni siquiera los niños. Tuvimos el caso de una niña de doce años que también estuvo clínicamente muerta. Independientemente del esplendor magnífico y de la luminosidad extraordinaria que fueron sido descritos por la mayoría de los sobrevivientes, lo que este caso tiene de particular es que su hermano estaba a su lado y la había abrazado con amor y ternura. Después de haber contado todo esto a su padre, ella le dijo: «Lo único que no comprendo de todo esto es que en realidad yo no tengo un hermano.» Su padre se puso a llorar y le contó que, en efecto, ella había tenido un hermano del que nadie le había hablado hasta ahora, que había muerto tres meses antes de su nacimiento”.
La doctora agregó que “en varios casos de colisiones frontales, donde algunos de los miembros de la familia morían en el acto y otros eran llevados a diferentes hospitales, me tocó ocuparme particularmente de los niños y sentarme a la cabecera de los que estaban en estado crítico. Yo sabía con certeza que estos moribundos no conocían ni cuántos ni quiénes de la familia ya habían muerto a consecuencia del accidente. En ese momento yo les preguntaba si estaban dispuestos y si eran capaces de compartir conmigo sus experiencias. Uno de esos niños moribundos me dijo una vez: «Todo va bien. Mi madre y Pedro me están esperando ya.» Yo ya sabía que su madre había muerto en el lugar del accidente, pero ignoraba que Pedro, su hermano, acababa de fallecer 10 minutos antes”.
La luz al final del túnel
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La doctora Kübler-Ross explicó que después que abandonar el cuerpo físico y de reencontrarse con aquellos seres queridos que partieron y que uno amó, se pasa por una fase de transición totalmente marcada por factores culturales terrestres, donde aparece un pasaje, un túnel, un pórtico o la travesía de un puente. Allí, una luz brilla al final. “Y esa luz era más blanca, de una claridad absoluta, a medida que los pacientes se aproximaban a ella. Y ellos se sentían llenos del amor más grande, indescriptible e incondicional que uno se pudiera imaginar. No hay palabras para describirlo. Cuando alguien tiene una experiencia del umbral de la muerte, puede mirar esta luz sólo muy brevemente. De cualquier manera, cuando se ha visto la luz, ya no se quiere volver. Frente a esta luz, ellos se daban cuenta por primera vez de lo que hubieran podido ser. Vivían la comprensión sin juicio, un amor incondicional, indescriptible. Y en esta presencia, que muchos llaman Cristo o Dios, Amor o Luz, se daban cuenta de que toda vuestra vida aquí abajo no es más que una. Y allí se alcanzaba el conocimiento. Conocían exactamente cada pensamiento que tuvieron en cada momento de su vida, conocieron cada acto que hicieron y cada palabra que pronunciaron. En el momento en que contemplaron una vez más toda su vida, interpretaron todas las consecuencias que resultaron de cada uno de sus pensamientos, de sus palabras y de cada uno de sus actos. Muchos se dieron cuenta de que Dios era el amor incondicional. Después de esa «revisión» de sus vidas ya no lo culpaban a Él como responsable de sus destinos. Se dieron cuenta de que ellos mismos eran sus peores enemigos, y se reprocharon el haber dejado pasar tantas ocasiones para crecer. Sabían ahora que cuando su casa ardió, que cuando su hijo falleció, cuando su marido fue herido o cuando sufrieron un ataque de apoplejía, todos estos golpes de la suerte representaron posibilidades para enriquecerse, para crecer”.
La especialista, en este punto, hizo una recomendación a todos aquellos que sufren el trance de tener cerca a algún ser querido a punto de morir. “Deben saber que si se acercan al lecho de su padre o madre moribundos, aunque estén ya en coma profundo, ellos oyen todo lo que les dicen, y en ningún caso es tarde para expresar «lo siento», «te amo» o alguna otra cosa que quieran decirles. Nunca es demasiado tarde para pronunciar estas palabras, aunque sea después de la muerte, ya que las personas fallecidas siguen oyendo. Incluso en ese mismo momento se pueden arreglar «asuntos pendientes», aunque éstos se remonten a diez o veinte años atrás. Se pueden liberar de su culpabilidad para poder volver a vivir ellos mismos”.
La “conciencia cósmica “ de la doctora Kübler-Ross
La doctora Elizabeth Kübler-Ross, intrigada por todos estos asombrosos relatos, decidió una vez comprobar por sí misma su veracidad. Y, luego de ser inducida a una muerte artificial en un laboratorio médico de Virginia, experimentó dos veces estar fuera de su cuerpo. “Cuando volví a la conciencia tenía la frase «Shanti Nilaya», que por cierto no sabía qué significaba, dándome vueltas en mi cabeza. La noche siguiente la pasé sola, en una pensión aislada en medio del bosque de Blue Ridge Mountains. Allí, luego de sufrir inexplicables dolores físicos, fue gratificada con una experiencia de renacimiento que no podría ser descrita con nuestro lenguaje. Al principio hubo una oscilación o pulsación muy rápida a nivel del vientre que se extendió por todo mi cuerpo. Esta vibración se extendió a todo lo que yo miraba: el techo, la pared, el suelo, los muebles, la cama, la ventana y hasta el cielo que veía a través de ella. Los árboles también fueron alcanzados por esta vibración y finalmente el planeta Tierra. Efectivamente, tenía la impresión de que la tierra entera vibraba en cada molécula. Después vi algo que se parecía al capullo de una flor de loto que se abría delante de mí para convertirse en una flor maravillosa y detrás apareció esa luz esplendorosa de la que hablaban siempre mis enfermos. Cuando me aproximé a la luz a través de la flor de loto abierta y vibrante, fui atraída por ella suavemente pero cada vez con más intensidad. Fui atraída por el amor inimaginable, incondicional, hasta fundirme completamente en él. En el instante en que me uní a esa fuente de luz cesaron todas las vibraciones. Me invadió una gran calma y caí en un sueño profundo parecido a un trance. Al despertarme caí en el éxtasis más extraordinario que un ser humano haya vivido sobre la tierra. Me encontraba en un estado de amor absoluto y admiraba todo lo que estaba a mi alrededor. Mientras bajaba por una colina estaba en comunión amorosa, con cada hoja, con cada nube, brizna de hierba y ser viviente. Sentía incluso las pulsaciones de cada piedrecilla del camino y pasaba «por encima» de ellas, en el propio sentido del término, interpelándolas con el pensamiento: «No puedo pisaros, no puedo haceros daño», y cuando llegué abajo de la colina me di cuenta de que ninguno de mis pasos había tocado el suelo y no dudé de la realidad de esta vivencia. Se trataba sencillamente de una percepción como resultado de la conciencia cósmica. Me fue permitido reconocer la vida en cada cosa de la naturaleza con este amor que ahora soy incapaz de formular. Me hicieron falta varios días para volver a encontrarme bien en mi existencia física, y dedicarme a las trivialidades de la vida cotidiana como fregar lavar la ropa o preparar la comida para mi familia. Posteriormente averigué que “Shanti Nilaya» significa el puerto de paz final que nos espera. Ese estar en casa al que volveremos un día después de atravesar nuestras angustias, dolores y sufrimientos, después de haber aprendido a desembarazarnos de todos los dolores y ser lo que el Creador ha querido que seamos: seres equilibrados que han comprendido que el amor verdadero no es posesivo”.
La Dra. Elizabeth Kübler-Ross, luego que en 1995 sufriera una serie de apoplejías que paralizaron el lado derecho de su cara, falleció en Scottdale, Arizona, el 24 de agosto del 2004. Se enfrentó a su propia muerte con la valentía que había afrontado la de los demás, y con el coraje que aprendió de sus pacientes más pequeños. Sólo pidió que la despidieran con alegría, lanzando globos al cielo para anunciar su llegada.
En su lecho de muerte, por cierto, sus amigos y seres queridos le preguntaron si le temía a la muerte, a lo que ella replicó: «No, de ningún modo me atemoriza; diría que me produce alegría de antemano. No tenemos nada que temer de la muerte, pues la muerte no es el fin sino más bien un radiante comienzo. Nuestra vida en el cuerpo terrenal sólo representa una parte muy pequeña de nuestra existencia. Nuestra muerte no es el fin o la aniquilación total, sino que todavía nos esperan alegrías maravillosas”.
Fuente: http://www.guioteca.com/fenomenos-paranormales/



Elizabeth Kübler-Ross: La connotada científica que confirmó que sí existe el Más Allá

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