Problemas circulatorios. emociones y sanación



Bloqueo físico:

La definición siguiente se aplica a todos los problemas que pueden afectar a la
calidad de la sangre y sus diferentes funciones.

Bloqueo emocional:

Cuando una persona tiene un problema sanguíneo significa que le cuesta
trabajo administrar bien su vida, de acuerdo con sus verdaderas necesidades. Para
el ser humano, vivir verdaderamente quiere decir vivir diferentes experiencias en la
aceptación y la alegría. La persona que no puede administrar su vida suele ser
aquella que dramatiza demasiado algunas situaciones, lo cual le impide tener una
visión global equilibrada. Se hace mala sangre, es decir, se preocupa por todo y por
todos. Es una persona demasiado emotiva que bloquea su sensibilidad. Necesita
adaptarse incondicionalmente a sí misma; esta forma de amor incondicional es el
elemento más importante para mejorar la calidad de la sangre. Otra forma de
bloquear su sensibilidad es tener mucha sangre fría, lo que hace de ella una
persona impasible, que oculta sus sentimientos. Por otro lado, la persona vive sin
alegría debido a un profundo sentimiento de carencia de algo.

Bloqueo mental:

La importancia que la sangre tiene en tu cuerpo te indica la trascendencia de
administrar bien tu vida viviéndola con alegría y aceptando lo que eres. Este
problema se presenta para recordarte que es momento de que empieces a creer en
ti de una manera diferente. Eres mucho más de lo que crees. Toma conciencia de
tu valor, de tus verdaderas necesidades y decídete a administrar tu vida. En lugar
de creer que no puedes hacer todo solo y esperar que los demás lo hagan, elabora
una lista de todos tus talentos, tus capacidades y de lo que has logrado hasta
ahora. De este modo comenzarás a escuchar de nuevo tus verdaderas necesidades
y te darás cuenta de que eres la persona más importante de tu vida. Estás en la
Tierra para tu propia evolución y no para la de los demás.

Bloqueo espiritual:

Para conocer el bloqueo espiritual que te impide responder a una necesidad
importante de tu SER, utiliza las preguntas sugeridas al final. Las respuestas te
ayudaran a precisar la verdadera causa de tu problema físico.


Bloqueo físico

¿Qué adjetivos pueden describir mejor lo que siento en mi cuerpo?
Tu respuesta representara lo que sientes ante la persona o la situación que ha
desencadenado el mal.

Bloqueo emocional

¿Qué me impide realizar esta enfermedad? Tus respuestas a esta pregunta
representan el deseo o los deseos bloqueados.

¿A qué me obliga esta enfermedad? Retoma esta respuesta y agrega la palabra
“no” al principio de cada una de ellas. Estas frases representan el deseo o los
deseos bloqueados.

Si me permitiera este o estos deseos, ¿Qué sería? (utiliza los deseos
encontrados en la etapa anterior) La respuesta corresponde a una necesidad
profunda de tu ser, bloqueada por alguna creencia.
Si en mi vida me permitiera ser… (repite la respuesta de la pregunta
anterior) ¿Qué podría sucederme de desagradable o de no aceptable? Esta
respuesta corresponde a la creencia no benéfica que bloquea tus deseos y te impide
realizar tu necesidad, creando así el problema físico.

CONCLUSIÓN

Cuando conoces la creencia no benéfica o la manera de pensar que te impide ser lo
que quieres, lo primero que debes hacer para transformarla es permitirte haber
tenido la necesidad de creerla, estableciendo contacto con el niño que habita en ti y
que la creyó después de haber experimentado un sufrimiento. Después, pregúntate
si todavía la necesitas realmente para ser feliz.

Si la respuesta es afirmativa, ello es señal de que todavía te es útil. Tú eres quien
gobierna tu vida, de modo que puedes seguir creyendo en ella, pero debes saber
que, al actual así, obtendrás los mismos resultados que has obtenido hasta ahora.
No esperes ningún cambio.

Si estás convencido de que esta creencia todavía es cierta pero que el hecho de
creerla no te hace feliz, verifica en tu interior si estás tan convencido de su
veracidad como hace algunos años. Es muy probable que ahora lo creas mucho
menos. Por lo tanto, estás en vías de sanar.

Cuando en lo más profundo de ti sabes que no quieres seguir creyendo la misma
cosa, no te queda más que realizar las acciones necesarias para manifestar tus
deseos a fin de permitirte ser LO QUE QUIERES SER.



EJERCICIO DE PERDÓN

La curación solo puede realizarse en el momento en el que uno se perdona. Esta
etapa tiene el poder de transformar no solo nuestro amor hacia nosotros mismos,
sino también el corazón y la sangre en nuestro cuerpo físico.
Esta sangre nueva, re-energetizada por el influjo de este amor reencontrado, es
como un bálsamo que circula por todo el cuerpo: a su paso transforma y
rearmoniza las células. Aun cuando intelectualmente te resulte difícil creerlo, ¿Qué
puedes perder con probar?

Estas son las etapas del perdón verdadero, que han sido experimentadas por miles
de personas con resultados extraordinarios:

1) Identifica tus emociones (a menudo hay más de una). Toma
consciencia de la acusación que te haces a ti mismo o que le haces a otro y
de lo que esta te hace sentir.

2) Asume tu responsabilidad. Ser responsable es reconocer que siempre
tienes la opción de reaccionar con amor o con miedo. ¿De qué tienes miedo?
Date cuenta también de que tienes miedo de que te acusen de tener miedo.

3) Acepta al otro y suéltate. Para lograr soltarse y aceptar al otro, ponte en
su lugar y siente sus intenciones. Acepta la idea de que la otra persona se
acusa y te acusa probablemente de la misma cosa que tú. Ella tiene el
mismo miedo.

4) Perdónate. Esta es la etapa más importante del perdón. Para realizarla,
date el derecho de haber tenido y de tener todavía miedo, creencias,
debilidades y limites, que te hacen sufrir y actuar. Acéptate tal y como eres
ahora, sabiendo que es temporal.

5) Ten el deseo de expresar el perdón. A modo de preparación para la
etapa seis, imagínate con la persona adecuada en el acto de pedirle perdón
por haberla juzgado, criticado o condenado. Estarás listo para hacerlo
cuando la idea de compartir tu experiencia con dicha persona te suscite un
sentimiento de alegría y liberación.

6) Ve a ver a la persona en cuestión. Exprésale lo que has vivido y pídele
perdón por haberla acusado o juzgado y por haber estado resentido con ella.
Menciónale que la has perdonado solo si te lo pregunta.

7) Haz el enlace imaginario con un cordón o una decisión ante uno de
tus progenitores. Recuerda un acontecimiento similar que ocurriera en tu
pasado con una persona que representase a la autoridad: padre, madre,
abuelos, maestro, etc. generalmente será del mismo sexo que la persona
con la cual acabas de realizar el perdón. Vuelve a efectuar todas las etapas
con esta persona (la figura de autoridad).
Cuando la emoción sentida sea hacia ti mismo, realiza los pasos 1, 2, 4
y 7.


CONSEJOS

Date el tiempo necesario para realizar el proceso del perdón. En cada
etapa puede pasar un día o incluso un año. Lo importante es que tu
deseo de lograrlo sea sincero. Cuando la herida es grande y profunda o
el ego se resiste, puede tomar más tiempo.

Si la etapa 6 del proceso del perdón te resulta difícil, debes saber que es
el ego el que se resiste. Cuando piensas: “¿Por qué ir a pedirle perdón
por estar resentido con él cuando fue él quien me ofendió? ¡Tengo toda
la razón del mundo para estar resentido!”, es tu ego quien habla. El
deseo más grande de tu corazón es hacer las paces y sentir compasión
por el otro.

No te preocupes por la reacción del otro cuando vayas a pedirle perdón
(puede tener reacciones diferentes, como no decir nada, cambiar de
tema, sorprenderse, negarse a hablar de ello, llorar, pedir perdón, saltar
a tus brazos, etc.). Respeta su reacción y la tuya. Nadie en el mundo
puede saber lo que va a suceder.
En la sexta etapa del perdón, la razón por la cual menciono que no le
digas al otro que lo perdonas es importante. En realidad, hay 3 buenas
razones:

1) Con frecuencia sucede que creíamos que la otra persona nos ofendió,
cuando nunca tuvo intención de hacerlo. La realidad es a menudo
muy diferente de nuestra percepción. ¡Quizá ni siquiera se entero de
que te sentiste herido!

2) Debes darte cuenta de que el proceso del perdón existe para tu
propia liberación. El hecho de perdonar al otro es solo una mas entre
las etapas necesarias para perdonarte.

3) También debes darte cuenta de que no tienes poder para perdonar
realmente a nadie. El es el único que puede perdonarse.
Si al otro le cuesta trabajo recibir tu petición de perdón, es que el mismo
no puede perdonarse. Aunque tú lo hayas perdonado, no puedes hacerlo
por él. Deberá lograrlo por sí mismo. No eres responsable de su reacción,
solo de la tuya. Por otro lado, el hecho de perdonarte a ti mismo es un
hermoso ejemplo para ayudar al otro a que también lo consiga.

Si en el momento de expresarle lo que sientes se opone y trata de
justificarse, comprueba inmediatamente con esta persona si se siente
acusada por tus palabras. Si es así, comprueba si no hay todavía en ti
una acusación hacia el y una esperanza de que cambie.

Si vas a ver a una persona con la esperanza de que comprenda cuanto te
hizo sufrir y esperas que te pida perdón, es que todavía la acusas. En
este caso, no te resientas, acepta la idea de que necesitas todavía un
cierto tiempo antes de realizar las etas 2 y 3. Es probable que hayas
logrado perdonar con la cabeza, pero todavía no con el corazón.

Perdonar con la cabeza es comprender al otro intelectualmente sin sentir
alivio ni liberación interior. Es algo muy frecuente. Este es un buen
comienzo, porque al menos demuestra tu buena voluntad.

Recuerda que el hecho de perdonar a alguien no significa que estés de
acuerdo con la ofensa, sino que estas en vías de decir que, con los ojos
del corazón, has sido capaz de ver más allá de la ofensa, de ver lo que
pasaba en el interior de la persona.

Gracias a este perdón podrás concederte más fácilmente el derecho de
ser tu mismo, con tus sentimientos humanos.

Veamos ahora las 3 emociones peor vividas por los seres humanos: el miedo, el
enojo y la tristeza. Por lo general, estas emociones son rechazadas, controladas y
ocultadas; en resumen, hacemos todo para no sentirlas porque despiertan heridas
de nuestra niñez. Las 5 heridas más importantes son: el rechazo, el abandono, la
humillación, la traición y la injusticia. De concederse el derecho de ser humanos y
tener todavía heridas no sanadas por no haber perdonado al otro ni a uno mismo,
la mayoría de las personas prefieren seguir acusando a los demás de ser la causa
de su miedo, de su enojo y de su tristeza. Esto es lo que nos hace vivir tantas
emociones negativas y lo que nos hace enfermar.
Sin embargo, estas emociones pueden ser muy útiles:

El miedo debe ser utilizado para ser consciente de que buscas protección.
Existe para recordarte que la verdadera protección esta dentro de ti.
El enojo debe ser utilizado para descubrir que necesitas afirmarte, hacer tus
demandas claramente y escuchar más tus necesidades.

La tristeza debe ser utilizada para descubrir que crees haber perdido algo o
a alguien, o que tienes miedo de perderlo. Debes ayudarte a aprender el
desapego.

Esto es lo que quiere decir AMARTE: es hacerte cargo de tu propia vida, dándote el
derecho de vivir todo tipo de experiencias para lograrlo. Así es como conseguirás
vivir en un cuerpo sano y lleno de energía que te permita crear la vida que quieres.







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