Tips para tener un corazón fuerte y sano



1- Realizar ejercicio físico para evitar el sedentarismo: además de mantener el corazón en buen estado, la actividad física conlleva muchos beneficios colaterales, como prevenir y controlar el exceso de peso, baja la presión arterial, previene la arterioesclerosis y la aparición de várices, además de, calcificar los huesos y mejorar la postura corporal. En adultos lo recomendable es hacer por semana al menos 150 minutos de actividad física de intensidad moderada, o 75 minutos de intensidad vigorosa, preferiblemente repartidos en varios días. Los chicos y adolescentes deben hacer al menos una hora de actividad física de intensidad moderada todos los días, con al menos tres días a la semana con actividad vigorosa. El ejercicio más recomendable es del tipo aeróbico: correr, caminar con energía, nadar, o andar en bicicleta.

2- Beber dos litros de agua por día: ayuda a que el cuerpo se mantenga bien hidratado (recordemos que el 70 al 80 por ciento de nuestro organismo es agua). 

3- Tener una dieta sana: la alimentación de una persona saludable debe constar, principalmente, de frutas, verduras, cereales. Se aconseja reducir el consumo de grasa (especialmente grasa saturada) y colesterol (carnes rojas grasas, leche entera, quesos elaborados con leche entera, huevos, platos a base de crema y postres que contengan mucha grasa), y priorizar la grasa que procede del aceite de oliva, frutos secos por sus beneficios sobre el sistema cardiovascular. El aporte de fibra (cereales integrales, legumbres, frutas) también es muy importante. 

4- No fumar: el tabaco, con sus numerosos agentes químicos y cancerígenos que contiene, ejerce un efecto nocivo sobre el sistema cardiovascular, favorece el riesgo de trombosis y provoca una reducción del calibre de las arterias coronarias dificultando el riego del corazón. Por tanto, es imprescindible, evitar el tabaco de forma activa así como el tabaquismo pasivo (ambientes de fumadores). 

5- No abusar del alcohol: el consumo de alcohol moderado (uno a dos vasos de vino tinto al día) se ha relacionado con una disminución de las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, está demostrado que el abuso del alcohol es perjudicial para la salud. Diversos estudios han descrito una relación entre un consumo de alcohol excesivo y la aparición de enfermedades cardiovasculares, por ello, es recomendable moderar su consumo y limitarlo a un vaso de vino tinto para acompañar las comidas. 

6- Mantener un peso óptimo: en la Argentina el 55% de la población es sedentaria, el 37% padece sobrepeso y el 21%, obesidad. Aproximadamente un 40% de la incidencia de la cardiopatía coronaria se atribuye a un índice de masa corporal (IMC) superior a 25. Por eso resulta fundamental que cada persona conozca su IMC y actúe en consecuencia, sobre todo si se trata de personas mayores de 20 años. El IMC se calcula dividendo el peso (en kilos) por el cuadrado de la altura (en metros). Si el resultado es superior a 30 significa que estamos ante un caso claro de obesidad, por lo que será importante empezar poco a poco y perder peso, pues se reduce notablemente el riesgo de sufrir un accidente cardiovascular. 

7- Controlar la presión arterial: se considera hipertensión cuando las cifras de la presión arterial están por encima de 140/90mmHg. El argentino promedio consume de 12 a 15 gramos de sal diario, el triple de lo recomendable por la OMS. En la Argentina, una de cada tres personas es hipertensa y el 37% de la población lo desconoce, según demostró el estudio Renata realizado por la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC). La hipertensión puede ser asintomática o bien generar síntomas como dolor de cabeza, vértigo, dificultad para respirar y palpitaciones. Si se redujera el consumo de sal al nivel recomendado por la OMS, se podría evitar hasta 1 de cada 4 ataques al corazón o accidentes cerebro vasculares. 

8- Bajar el colesterol: el exceso de colesterol en sangre se acumula en las paredes de las arterias, contribuyendo al proceso de arterioesclerosis. Se considera hipercolesterolemia a los niveles de colesterol total superiores a 200 mg/dl, un factor determinante en la aparición de la enfermedad cardiovascular. Está demostrado que las personas con niveles de colesterol en sangre de 240 tienen el doble de riesgo de sufrir un infarto de miocardio que aquellas con cifras de 200. Además, el colesterol alto no da síntomas y sólo lo hacen sus consecuencias. 

9- Separar los espacios de trabajo de la distensión y el recreo: saber que el trabajo tiene una hora de terminación ayuda a disponer tiempo para el descanso y la actividad física. Una mente distendida es muchas veces una mente aliviada, que nos llevará a reducir los niveles de estrés y a cuidar el corazón y el organismo en su totalidad. 

10- Respetar el sueño: el mal descanso genera un impacto en lo físico, pero también en la mente, lo que nos puede llevar a un estado de estrés recurrente, que termina afectando nuestro corazón y todo el organismo. Investigaciones médicas indican que para tener buena salud se deben dormir al menos 6 horas por día y, de ser posible, una siesta de entre 20 y 60 minutos diariamente. 

 doctor Carlos Reguera, coordinador del Servicio de Cardiología y Medicina Preventiva en el Instituto de Neurociencias Buenos Aires (Ineba)
doctor Rubén Salcedo, director médico de la Clínica Diquecito, en Córdoba 
 licenciada en Nutrición de la UBA, Viviana Desanzo, y profesional del Centro Terapéutico Dr. Máximo Ravenna. 

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