REMEDIOS CASEROS CONTRA EL DOLOR DE DIENTES Y MÁS....




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Mi Remedio Casero Natural contra el Dolor de Muelas Y Un Tratamiento contra el Deterioro de los Dientes mediante la Regeneración

dental a través de la Dieta.

De Ulla, webmaster y diseñadora de www.healingteethnaturally.com
Traducción y notas de © aulaenredATgmail.com ( AT = @ )© 2007 ParadiseNow.net * Aviso de copyright * Todos los derechos reservados.


Mi remedio personal para curar el dolor de dientes o cómo eliminar el dolor de muelas aún en los casos de dolor más intenso y acuciante.

Hay que disolver suficiente sal1 en agua tibia (a temperatura corporal), para obtener una solución concentrada y enjuagarse la boca repetidas veces, agitando vigorosamente la salmuera por la boca (si el dolor lo permite), o simplemente dejando que trabaje dentro de la cavidad bucal, aumentando la salivación. El dolor, especialmente cuando es muy fuerte, puede bajar inmediatamente, pero a veces hay que esperar un poco para que desaparezca: en mi caso, lo más que demorado en irse un dolor agudo ha sido como dos minutos. He sabido de otras personas que se han aliviado al instante de su dolor con el mismo sistema. Puede ser necesario repetir varias veces el enjuague con salmuera, includo por varios días si el dolor reaparece o no se va del todo. Otra posibilidad es colocarse unos granos de sal directamente contra el diente, la muela o la zona de la encía dolorida.

Encuentro que este enjuague con salmuera es más efectivo que el aceite de la planta del té (que para mí es sumamente útil para disminuir el dolor y que después puedo usar para mantener la boca y los dientes “esterilizados”), como también de más ayuda que cualquier otra cosa que haya probado, como los analgésicos alopáticos o el tan difundido remedio casero del extracto de clavo de olor (o aceite puro de clavos de olor, un remedio comprado que se reveló inútil en mi caso). Los remedios tradicionales y analgésicos como la aspirina, la acetaminofena [Tylenol], Ibuprofen [Motrin, Advil, Nuprin] e hydrocodone [Vicodin], de hecho a menudo pueden hasta empeorar el dolor o deteriorar la condición del diente debido a que añaden más toxinas a la boca y a los dientes, por lo menos en caso de aplicaciones repetidas.

El tratamiento con salmuera también parece trabajar bien en dientes doloridos o en abcesos de la encía (infección llena de pus de dientes o encías), drenando gradualmente el pus. En algunos casos, si la causa del dolor son las partículas de comida atascadas entre los dientes y la raíz, un enjuague en profundidad con salmuera por toda la boca, como se indica más arriba, debiera ayudar a removerlas, de no ser así, hay que ayudarse con hilo dental o escarbadientes.

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La acción de la salmuera en la detención y cura del dolor de dientes:
las causas del dolor de dientes y encías.

Por lo que sé, la salmuera trabaja de la siguiente manera: tener dolor de dientes significa que el nervio es atacado por la caries y/o alguna otra bacteria que viaja dentro de la zona que circunda el nervio a través de un diente “ablandado” (o sea que ha perdido su dureza natural debido a la falta de minerales en su retícula, permitiendo que la bacteria viaje a través de los huecos hacia los estratos más profundos del diente. En efecto, el esmalte dental, cuando está sano, es el tejido más duro del cuerpo humano. En otras palabras, el dolor es causado por una infección bacteriana que se localiza y se difunde en un área debilitada. El enjuague con salmuera (probablemente cuánto más fuerte sea la concentración de sal, mejor trabaje) actúa de dos formas: primero por ósmosis, extrayendo moléculas y atacando a las bacterias desde las encías que rodean el nervio (y hasta del  mismo diente debilitado), y en segundo lugar porque la sal mata directamente las bacterias causantes del problema al entrar en contacto, y también porque se las elimina con los repetidos enjuagues.

La regeneración y el tratamiento dental a través de la alimentación:
El procedimiento descrito para detener el dolor de dientes es solamente un primer paso, ya que mi finalidad no es solamente mitigar o detener temporariamente el dolor antes de recibir un tratamiento dental de emergencia o un trabajo odontológico “adecuado”. El próximo paso, el más importante, es efectuar una tratamiento a largo plazo, trabajando para ayudar a la remineralización de los dientes, por ejemplo, para formar un esmalte nuevo reendurecido y así devolverles la funcionalidad (por lo general evito a los dentistas -ver más abajo una excepción) porque no me gusta llevar amalgamas, coronas, implantes o prótesis llenas de materiales extraños, metales peligrosos y/o productos químicos tóxicos en mi boca con su posible o probado riesgo para la salud, como la amalgama de mercurio u otros metales dañosos disolviéndose en el cuerpo, contaminación radioactiva, etc.2 . Incluso he leído que el simple acto de perforar un diente constituye un trauma para el diente afectado, comparable a una operación realizada en otra parte del cuerpo.

Considero que la remineralización o reesmaltado de los dientes tiene más posibilidades de lograrse con un cambio o una adaptación de la dieta (dejando de lado por el momento cualquier corriente de curación emocional, mental o espiritual para las cuales habrá un lugar y un momento también, incluso en el campo de la regeneración dental): de acuerdo con las observaciones y estudios efectuados profundidad por el eminente investigador y dentista, el doctor Weston A. Price DDS, como también por otros dentistas como George W. Heard, en cuanto a cómo tener y mantener o recuperar en alguna medida la funcionalidad, necesitan recibir una nutrición rica en minerales, micronutrientes, vitaminas y diversos fitonutrientes combinados con la abstinencia de todos los alimentos refinados, en especial azúcar y harina blanca.

Los elementos saludables se encuentran especialmente en los alimentos crudos, por ejemplo alimentos frescos y sin procesar. Por esta razón generalmente sigo, y aconsejo seguir, una dieta vegetariana rica en nutrientes minerales con ingredientes provenientes de agricultura orgánica, y que incluya a menudo algas (aparentemente la fuente biológica disponible todos los minerales y micronutrientes, por lo menos en estado crudo), y dejando de lado los alimentos refinados como el azúcar y la harina blanca, teniendo cuidado también con los alimentos ácidos (naranja, pomelo, vinagre, tomate, etc) y los azúcares naturales de alta concentración o endulzantes como miel, fruta seca, etc.


Si al principio el diente estuviera muy sensible como para masticar o estar en contacto con la comida, se debe extraer el jugo o procesarla hasta obtener una pasta suave e ingerirla con una cañita (pajita o popote), evitando de esta forma beber o comer cualquier sustancia que pueda irritar el diente, por ejemplo comida muy fría o muy caliente. Sin embargo es importante que los dientes sí entren en contacto con los alimentos naturales bien masticados para poder extraer directamente los minerales y otras sustancias necesarias para permitir su regeneracion natural (o sea que masticar bien no es importante sólo para la digestión, uno de los pilares de un cuerpo sano, sino también para la regeneración dental). En efecto el aumento de circulación sanguínea y linfática en encías y otros tejidos orales provocada por la adecuada masticación debiera mejorar la detoxificación celular de los dientes y su nutrición.

Combinando con el cepillado y la limpieza necesaria  y recibiendo luz solar para la produccion de vitamina D (requerida para una buena asimilación del calcio en la estructura dental), este tipo de régimen rico en minerales y micronutrientes debiera permitir que el diente se remineralice, al menos lo suficiente, por ejemplo formando de nuevo un esmalte endurecido que permita el uso normal del diente.

 Trataría también de exponer directamente dientes y encias a la luz solar, un poderoso «desifectante» y promotor de la salud en sí mismo

El dr. Gerald F. Judd (en su libro "Good Teeth, Birth to Death" - Dientes sanos para toda la vida) recomienda "Una buena solución para lavarse los dientes que he usado por 5 años, es el jabón en barra. Hay que humedecer el cepillo, pasarlo por la barra 2 ó 3 veces, y luego cepillar los dientes enérgicamente y las encías con suavidad. Enjuagar con agua 3 ó 4 veces. Así se lavan todos los aceites de los dientes y se desinfectan las encías. El jabón mata las bacterias. De esta manera los dientes quedan listos para la remineralización con el calcio y el fosfato ingerido en la alimentación diaria.

Mal aliento

El enjuague a fondo de la boca y los gargarismos con salmuera fuerte también hacen maravillas contra los síntomas de mal aliento (aparentemente porque mata las bacterias que producen el mal aliento). Probablemento debido al mismo mecanismo de acción bactericida lo he visto recomendado para aliviar el dolor de garganta.
El bicarbonato de sodio, entonces, debería tener un efecto similar (aunque la sal es mucho más económica).

Más remedios caseros o naturales para el dolor de dientes.

Difícilmente se pueda imaginar algo más barato para calmar un dolor fuerte que la salmuera (que, como ya dije, parece funcionar bien también contra los abcesos). Como ya dije, los analgésicos, los tan recomendados aceite de clavo de olor y aceite de la planta del té (aplicados directamente sobre el área afectada por el problema dental), me resultaron inútiles en el caso de dolores serios (aunque nunca traté con un trozo de clavo de olor, que probablemente sea más efectivo). Además, el agua con sal casi siempre los tenemos a mano (y, como dijimos, hasta la sal por sí misma puesta directamente sobre el diente enfermo o la zona dolorida también funciona), mientras que algunos de los remedios a base de hierbas o de otro tipo que siguen a continuación, que he visto recomendados, no siempre están disponibles o son más difíciles de conseguir.

Aceite de planta de té: el aceite esencial de la planta del té es mi segunda opción para el dolor de dientes y encías. Siempre me ha funcionado muy bien para dolores menores (aplicado directamente a dientes y encías). Tiene la ventaja adicional de que se puede llevar fácilmente en el bolsillo, teniéndolo siempre a mano en caso de necesidad. Parecería ser que enjuagarse la boca con agua y aceite de planta de té puede aliviar rápidamente las encías inflamadas.

Raíz de jengibre (Zingiber officinale): se consigue en verdulerías, funciona muy bien y puede brindar un alivio instantáneo del dolor de dientes. Cortar un pedazo de raíz, pelar y aplica el pedazo de jenjibre directamente sobre el diente que duele. Morder hincando el diente lo más posible y masticar lentamente para que largue el jugo alrededor del diente. El resto de la raíz se guarda en contenedor en la heladera (refrigeradora), para poder usarlo en caso de tener que repetir el tratamiento.

Equinacea (Echinacea): el mejor remedio del que se tiene información es la raíz de equinacea fresca (la tintura de equinacea es todavía experimental).
Hojas de llantén: machacar o mascar las hojas frescas y aplicar al diente dolorido, mezclar con un poco de sal, si se tiene.

Plata coloidal: por lo que sé funciona con eficacia similar a la de la sal, pero es indudablemente mucho más cara y puede tener otros inconvenientes.


Clavo de olor fresco: al aceite de clavo de olor se le atribuye poder bactericida y analgésico tanto para dolor de diente como para infecciones de encías. Como ya se dijo, el aceite de clavo de olor no orgánico no ha funcionado ante dolores fuertes, pero pienso que aplicar un pedazo de clavo fresco posiblemente trabaje mejor. Igualmente, si se dispone de aceite orgánico de clavo de olor puede ser diferente.

Masaje con los dedos
Antes de saber lo de la salmuera, a menudo usaba los dedos para refregar y masajear la zona con dolor, combinando a menudo con la aplicación de aceite de planta de té, topicando en el diente o la encía con dolor.
Frío y hielo
El frío reduce la inflamación que puede estar provocando el dolor. Cuando se tiene una infección, la aplicación de frío debiera reducir la inflamación y el malestar en la zona afectada. Los dolores de dientes no causados por inflamación parecen empeorar con frío, pero pueden aliviarse aplicando calor húmedo (p. ej. una bolsa de agua caliente).
Agua fría
Hacer buches con agua fría en el lado de la boca donde se encuentra el diente dolorido disminuye enseguida el dolor.
El hielo en la boca
Tratar de sostener un pedazo de hielo en el lado de la boca que duele, morderlo si es posible o chuparlo. Repetir las veces que haga falta. El agua fría o caliente puede funcionar de la misma forma.
Masaje con hielo
Se recomienda bastante para aliviar el dolor de dientes (frotar un cubo de hielo contra la zona dolorida) y para anestesiar las terminaciones nerviosas (aunque podría agravar el dolor).
“Cataplasma” de hielo
Aplicar un cubito de hielo (envuelto en un trapo o plástico) en la mejilla puede brindar un alivio temporario.

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