MEDITACIONES ACTIVAS PARA EL HOMBRE MODERNO

                                                                                                                                                     yaeco.es.tl
Los métodos dinámicos de meditación que tienen la catarsis como base te permiten poder deshacerte de todo el caos que hay dentro de ti. 
Esa es la belleza de estas técnicas. 
Tú no puedes sentarte en silencio, pero puedes hacer la meditación dinámica o caótica muy fácilmente. 
Y una vez que te deshaces del caos, empieza a suceder un silencio en ti. 
Entonces puedes sentarte en silencio. 
Si se hacen con constancia, de la manera correcta, las técnicas de meditación catárticas dispersarán de una manera sencilla todo tu caos interior. 
No tendrás que atravesar una fase de locura en tu camino, como mucha gente ha tenido que hacer en el pasado. 
Esa es la belleza de estas técnicas. La locura ya se ha sacado. Es inherente a la técnica. 
Pero si te sientas en silencio, como sugieren muchas de las viejas tradiciones... 

Por ejemplo Patanjali, el fundador del yoga, no tiene métodos catárticos; al parecer, en su tiempo no eran necesarios. 
La gente era muy silenciosa, pacífica y primitiva por naturaleza. 
La mente todavía no funcionaba tanto. 
La gente dormía bien, vivía según el ritmo natural... 
No era tan pensadora, lógica, racional... más centrada en el corazón, como pasa incluso ahora con la gente primitiva. 
Además, la vida era de tal manera que automáticamente permitía muchas catarsis...

Por ejemplo, un leñador no necesita tener ninguna catarsis simplemente porque al cortar la leña, se deshace de todos sus instintos asesinos. 
Cortar leña es como asesinar un árbol. 

Un picapedrero no necesita hacer meditación catártica. 
Está haciéndola todo el día...

 Pero para el hombre moderno las cosas han cambiado. 
Ahora se vive en tal confort que no hay posibilidad de ninguna catarsis en la vida, excepto conducir alocadamente. 

Por eso en Occidente cada año muere más gente como consecuencia de accidentes de tráfico que por ninguna otra causa. 
Esa es la mayor enfermedad. 
Ni el cáncer ni los infartos... ninguna enfermedad se cobra tantas vidas como los accidentes de tráfico. 
En la segunda guerra mundial, en un año murieron millones de personas. En la Tierra mueren más personas cada año por culpa de los conductores locos.
Si eres conductor puede que hayas observado que cuando estás enfadado vas de prisa. Pisas el acelerador, simplemente te olvidas del freno. Cuando estás muy furioso, irritado, el automóvil se convierte en un medio de expresión. 

Aparte de eso, vives en total comodidad; cada vez se hacen menos cosas con el cuerpo, cada vez se vive más en la mente...

Los que conocen sobre los centros profundos del cerebro dicen que las personas que trabajan con las manos tienen menos ansiedad, menos tensión, duermen mejor. 
Porque las manos están conectadas con las partes más profundas de la mente, con los centros más profundos del cerebro... la mano derecha con el lado izquierdo del cerebro, la mano izquierda con el lado derecho del cerebro. 

Cuando trabajas con las manos, la energía fluye desde el cerebro a las manos y se libera. Las personas que trabajan con las manos no necesitan catarsis. 

Pero las personas que trabajan con la cabeza necesitan mucha catarsis porque acumulan mucha energía, y no hay un camino, una abertura para salir a través del cuerpo. Gira y gira dentro de la mente; la mente se vuelve loca. 

Pero en nuestra cultura y sociedad (en la oficina, en la fábrica, en el mercado), las personas que trabajan con la cabeza son respetadas, mientras que las personas que trabajan con las manos no suelen serlo tanto. En algún sentido puede ser incluso peyorativo.

Antiguamente, el mundo era completamente diferente. Las personas eran manos. No hacía falta catarsis, específicamente. La vida en sí era una catarsis. Así que podían sentarse en silencio muy fácilmente. Pero tú no puedes sentarte. 

Por eso he inventado los métodos catárticos. Sólo después de pasar de ellos puedes sentarte en silencio, no antes.

En segundo lugar: yo siempre he insistido en la celebración como parte de las meditaciones. 
En este mundo de consciencia, nada es tan útil como la celebración. 
La celebración es como regar una planta. 
La preocupación es justo lo opuesto a la celebración; es como cortar las raíces. ¡Siéntete feliz! 
Danza con tu silencio. 
En este momento estás aquí; suficiente. ¿Por qué pedir más? El mañana se ocupará de sí mismo. Este momento es demasiado; ¿por qué no vivirlo, celebrarlo, disfrutarlo? Deja que se convierta en una canción, una danza, una poesía; deja que sea creativo; haz algo con él...

Hay millones de cosas posibles porque no hay nada más creativo que el silencio. 
No hace falta ser un gran pintor famoso en el mundo entero, un Picasso. 
No hace falta convertirse en un Henry Moore; no hace falta convertirse en un gran poeta. 
Esas ambiciones de ser grande son de la mente, no del silencio. 

A tu manera, por sencilla que sea, pinta. A tu manera, por sencilla que sea, canta una canción, baila un poco, celebra, y descubrirás que el siguiente momento trae más silencio. Y una vez que sabes que cuanto más celebras, más recibes, más compartes, más capaz te vuelves de recibirlo. Y continúa creciendo en cada momento. Y el siguiente momento siempre nace de este momento, así que ¿por qué preocuparse por él? Si en este momento hay silencio, ¿cómo va a haber caos en el próximo momento? ¿De dónde vendrá? Nacerá de este momento. Si soy feliz en este momento, ¿cómo voy a ser infeliz en el próximo momento?

Si quieres ser infeliz en el siguiente momento, tendrás que ser infeliz en este momento, porque la infelicidad nace de la infelicidad; la felicidad nace de la felicidad. 
Lo que quieras cosechar en el siguiente momento, tienes que plantarlo ahora mismo. Una vez que se admite la preocupación y empiezas a pensar que el caos vendrá, seguro que vendrá; ya lo has traído. 
Ahora tendrás que recoger la cosecha; ya ha llegado. 
No hace falta esperar al siguiente momento; ya está ahí.


Recuerda esto, y es algo realmente extraño: cuando estás triste nunca piensas que sea algo imaginario. Yo nunca me he encontrado con un hombre que esté triste y que me diga que puede que todo sea imaginario. La tristeza es completamente real. ¿Pero la felicidad?; en cuanto algo va mal, empiezas a pensar: «Puede que sea imaginaria.» Cuando estás tenso, nunca piensas que sea imaginario. Si puedes pensar que tu tensión y tu angustia son imaginarias, desaparecerán.

Lo que se toma por real, se vuelve real. Lo que se toma por irreal, se vuelve irreal.
Tú eres el creador de todo el mundo a tu alrededor; recuérdalo. 
Conseguir un momento de felicidad, de dicha, es raro; no lo malgastes pensando. Pero si no haces nada, surge la posibilidad de la preocupación. 
Si no haces nada... si no bailas, no cantas, no compartes, surge la posibilidad. 
La misma energía que podría haber sido creativa creará la preocupación. 
Empezará a crear nuevas tensiones por dentro.

La energía tiene que ser creativa. Si no la utilizas para la felicidad, la misma energía será utilizada para la infelicidad. Y para la infelicidad tú ya tienes unos hábitos muy arraigados, la energía fluye muy suelta. Para la felicidad, la tarea es más cuesta arriba. Así que tendrás que estar constantemente alerta, y en cuanto surja un bello momento, déjale agarrarte, poseerte, y disfrútalo en una totalidad tal... ¿cómo podría ser diferente el siguiente momento? ¿Por dónde será diferente? ¿De dónde vendrá?

Tu tiempo se crea dentro de ti. 
Tu tiempo no es mi tiempo. 
Existen tantos tiempos paralelos como mentes. No hay un único tiempo. Si hubiera un tiempo único, habría problemas. Entonces, de entre toda esta desgraciada especie humana nadie podría convertirse en un buda porque pertenecemos al mismo tiempo. No, no es el mismo. 

Mi tiempo nace de mí; es mi creatividad. Si este momento es bello, el próximo momento nacerá más bello; este es mi tiempo. Si este momento para ti es triste, entonces nacerá de ti un momento aún más triste; ese es tu tiempo. Existen millones de líneas de tiempos paralelos. Y hay unas pocas personas que existen sin tiempo; aquellas que han alcanzado la no mente. No tienen tiempo porque no piensan en el pasado; se ha ido, así que sólo los necios piensan en él. Cuando algo se ha ido, se ha ido.

Hay un mantra budista: «gate, gate, paregate; swaha»: «Ido, ido, absolutamente ido; déjalo ir al fuego.» El pasado se ha ido, el futuro no ha llegado todavía. 

¿Por qué preocuparse por él? Lo que se ha ido, se ha ido; lo que no ha llegado, no ha llegado todavía. Sólo queda este momento, puro, intenso, de energía. ¡Vívelo! Si es silencio, estate agradecido. Si es bendición, dale gracias a Dios; confía en él. Y si puedes confiar, crecerá. Si desconfías, ya lo has envenenado.


Osho. “Aprendiendo a silenciar la mente”.



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SAIKU


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